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viernes, 21 de agosto de 2020

MARÍA, MUJER SOLIDARIA

Poco conocemos de la vida de María por los evangelios, aunque es sin duda, junto a los apóstoles, la coprotagonista de los relatos de Lucas y Juan. Más aun, son pocas las palabras que Ella pronuncia en la Biblia, pero son tan maravillosas que las recordamos con especial cariño y admiración.


En primer lugar, conocemos a María por su “sí” al Plan de Dios. El relato de la Anunciación (Lc 1, 26 - 38) nos muestra a una joven, probablemente adolescente, dispuesta a cumplir los planes del Padre. No es una obediencia ciega, pues pregunta al ángel cómo sería posible que diera a luz a un niño si no ha tenido relaciones con José. Es, entonces, un “sí” maduro, pero generoso. El Nuevo Testamento no habla de solidaridad como tal, pero hoy lo entendemos así: María fue solidaria al aceptar ser Madre de Jesús, sabiendo los riesgos que esto implicaba, ser condenada a muerte por adúltera, cuando menos.

 

La solidaridad no se conforma con solo un acto desinteresado y generoso, sino que es una actitud constante. Y así fue la vida de María, pues, una vez que se entera de que sería madre, emprende rumbo inmediato a la casa de su prima Isabel para asistirla en sus últimos meses de embarazo (Lc 1, 39ss). Este acto tan noble y, hoy en día, romantizado, fue una acción heroica y cargada de valentía por parte de la Santísima Virgen. Se cree que Isabel vivía en Ain Karin, en las montañas de Judea, a unos 125 km. de Nazaret, aproximadamente. Para cualquier persona hubiese sido duro dicho recorrido, más aún para una joven embarazada. No conocemos la historia con lujo de detalles -porque Lucas relata lo importante en términos religiosos- pero es muy probable que la mayoría de ese recorrido, María lo haya hecho a pie, a riesgo de encontrarse con asaltantes, pasando hambre y sed, sufriendo el cansancio.

 

El evangelista es enfático en mencionar que la Madre de Jesús fue a la casa de Isabel “sin más demora” (cfr. 1, 39) y que, además, se quedó tres meses con ella (cfr. 1, 56), lo que nos demuestra que la solidaridad, además de ser una actitud valiente como ya hemos mencionado, requiere de un acto urgente y permanente.

 

Otro ejemplo claro de María como mujer solidaria, es el primer milagro de Jesús en las bodas de Caná, relatado por Juan (cfr. 2, 1 - 12). Más allá de ser una acción de servicio, quisiera quedarme con la sensibilidad de la Virgen ante la realidad circundante.

 

En la mitad de la fiesta, los novios se quedan sin vino. Una situación sin tanta importancia a simple vista, pero en ese minuto, para los festejados, era una desgracia inconmensurable. María está atenta a lo que sucede, probablemente -como sencilla mujer judía- en silencio, sin llamar la atención, sin embargo, Ella se da cuenta de la calamidad que acontece y acude a Jesús, sabiendo que Él podría hacer el milagro. Es interesante que el primer prodigio de Cristo no es la sanación de un enfermo o la expulsión de un demonio, sino algo sencillo y cotidiano en el contexto de un banquete. A veces nos cuesta ver esa realidad más periódica, pero vital, no obstante, María sí lo hizo.

 

Además, María es convincente -como buena madre y como buena mujer- con Jesús, pues Juan no nos muestra una discusión con sólidos argumentos bajo los cuales María persuade a su Hijo para que haga el milagro (a pesar de que Éste le dice que aún no ha llegado su hora), sino que nos relata que luego de las palabras de Jesús, Ella les dice a los sirvientes que hagan lo que Él les diga.

 

Por lo tanto, la solidaridad exige de nuestra capacidad de observar la realidad y estar atento a las necesidades -por insignificantes que parezcan- de los demás. Pueden ser requerimientos que a nuestros ojos no tengan importancia, por lo mismo, es necesario ponerse en el lugar del otro antes de servir. Esto nos permitirá evitar caer en una caridad egoísta que solo calme nuestra conciencia, y, además, nos permitirá efectuar una ayuda real que se centre en el otro, a ejemplo de María.

viernes, 11 de enero de 2019

¿DESCANSAR?


Hoy día muchas personas, al ver mi pena, me han dicho “tranquilo, Álvaro. Ahora la Sole está descansando”. Cada vez que decían eso, venía solo un pensamiento a mi mente: “¿la Sole descansando?”. Creo que no te conocían bien, o es lo que uno suele decir automáticamente en estas situaciones.

Yo te conocí hace muchos años. Eras la señora que llevaba a su hijo al Santuario para que algunos jóvenes -como yo en ese entonces- le enseñáramos sobre la Mater y sobre Schoenstatt; eras la mamá del “Jose” en los Escuderos (antes de ser “maestro”); eras la “tía Sole”… desde ese tiempo te conozco y nunca te vi tranquila, nunca te vi descansar.

Siempre terminábamos los campamentos con una misa a la que asistían los papás y tú, con Sergio, siempre estuvieron ahí: sentada en los fardos que poníamos como asientos en una improvisada capilla al aire libre, con mosquitos asechando la piel, con el sol de verano en algún campo cercano a la ciudad. Era clásico verte llegar al Santuario en el station wagon blanco a dejar o buscar a Maestro a alguna actividad. Recuerdo una vez que con pena me contaste que José Ignacio no estaría en una misa en la que recibiría el blasón de Cruzados, porque tenía un partido de fútbol y él había optado por asistir a eso por el bien del equipo. Pero también me dijiste que él iba a aprender una lección de eso… y de seguro lo hizo. Por eso, ese día “Mao” recibió su blasón solo en el Santuario. Eras, hasta el último día, la fan número uno de "la generación de Wense", de ese grupo de escuderos/cruzados/pioneros en los que estaba Jose, Mauro, Mao, Pivi, Cristián, etc. “Esa generación sí que salió buena ¿ah?” me decías cada vez que tocábamos el tema.

La vida nos siguió uniendo a la sombra del Santuario. Fueron años de compartir misas, vigilias, retiros y cuánta cosa nos vinculara a ese lugar tan amado para ti. Tu Ayinrehue. En alguna de esas conversaciones de “¿cómo llegaste a Schoenstatt?” tan típicas, me dijiste que siempre habías estado metida en la Iglesia, pero que cuando -junto a Sergio- llegaste a Schoenstatt supiste que era tu hogar. Y así lo fue hasta el último de tus días. Era raro pasar por el Santuario y no encontrarte rezando o caminando por ahí, con Sergio o tu inseparable amiga “chica Liz”, incluso en los días más difíciles, con tu bastón y del brazo de tu fiel marido, tu “monito”. Recuerdo, hace muchos años, que fuiste la primera en verme de la mano con una de mis expololas ¡cuándo estaba a minutos de pedirle pololeo! Pasaste por al lado sin decirme nada, aunque tu pícara sonrisa lo decía todo. No pasó mucho rato para que me llegara un mensaje de texto molestándome con tu característico humor negro, poco entendido por muchos.

No olvido una de tus facetas más enérgicas en Misiones familiares en Huequén ¡Qué hermosos días! Jugando, caminando, saltando, riendo, rezando, levantándose temprano, bailando… Siempre inquieta. Pero lo que más recuerdo de esa experiencia es una lección que -hoy que soy padre- atesoro profundamente: estábamos en una competencia divertida, de padres e hijos y tú viste un papá que, sin ninguna mala intención, hizo trampa para ganar y “hacerse el chistoso”. Ante eso tu dulce sonrisa cambió y le dijiste seria “los niños están mirando” con una noble claridad sobre tu rol de madre en todo minuto. Me pareció un poco grave al principio, pero, hoy que conozco a José Ignacio y a Florencia, me doy cuenta de que ese mensaje se transmitió perfecto.

¡Años más tarde Dios se encargó de hacernos compadres! Maestro me pidió que fuera su padrino de confirmación y desde ahí dejaron de ser “el tío Sergio” y “la tía Sole” y se convirtieron en “mis compadres”. ¿Qué dificultad podría haber tenido mi rol de padrino si tú y Sergio eran los papás de mi ahijado? Creo, en cierta medida, que ustedes se convirtieron extraoficialmente en padrinos míos.

A Dios no le bastó todo esto, pues años más tarde te convertiste en mi colega en tu querido Greenhouse. Ahora eras la “Miss Sole”, querida por muchos y odiada por otros. Tuvimos nuestros momentos de dulce y agraz, pero sobre todo sostuvimos conversaciones sumamente importantes y profundas. Tu preocupación porque toda la comunidad creciera en su amor a Dios era impresionante. Te vi muchas veces desilusionada y casi perdiendo la esperanza, pero eso no duraba mucho, porque pronto emprendías un nuevo proyecto.

Los alumnos nunca lo supieron, pero eras una de nuestras mentes creativas en el Departamento de Religión y Pastoral cada año cuando había que inventar algo para presentar en “el día del alumno”, y siempre destacamos con nuestros números… excepto cuando representamos “La corte de la Olla” (idea tuya), porque nos salió pésimo y nadie se rió. Al terminar el show, me miraste con cara de rabia/frustración/risa y me dijiste “¡qué cuestión más fome!”.

Tampoco lo saben tus exalumnos, pero estabas siempre pendiente de tus alumnos ateos. Tenías fama de “tenerle mala” a los ateos, sin embargo, ellos no saben, que eran los que más querías y por quienes más te preocupabas. Particularmente recuerdo ese IV° medio Oak que no pudiste acompañar a la gira, ya que apareció la primera etapa del cáncer ¡qué lindo discurso les diste en la cena de despedida de los profesores! ¡Siempre pidiéndoles que no cierren su corazón a Dios y siempre con esperanza de que te harían caso!

Tuve el regalo de acompañarte en tus bodas de plata. Sabiamente el Padre Enrique mencionó que tú y Sergio eran muy parecidos, pero muy diferentes a la vez: ambos eran “como el agua” -dijo- pero uno era un lago sereno y profundo, y otro era una cascada potente y dinámica. “Yo no lo diré -aclaró el Padre- ustedes deben adivinar quién es quién”. No fue difícil. Sergio se mantuvo incólume con su mirada en el altar; y tú volteaste el rostro hacia él bruscamente buscando alguna expresión. Luego miraste hacia atrás a los asistentes muerta de la risa... Por estas cosas me sorprende cuando la gente dice que estás descansando. ¡Si ni en misa estabas tranquila! Recuerdo una vez que tu pobre “monito” se equivocó y respondió “¡y con tu espíritu!” fuertemente en medio de una lectura (la típica de San Pablo donde todos se confunden) y tú explotaste de la risa, situación que se mantuvo durante toda la ceremonia.

Siempre te preocupabas de que el Departamento de Religión estuviera unido. Tu casa fue sede de varias comidas y encuentros. Gozaba escuchando las historias del postítulo que hicieron juntos con Manuel, de solo verlos cómo disfrutaban recordando, pelando a “ambrosito” entre otros. Nos atendías maravillosamente y cocinabas como los dioses… aunque, seamos sinceros, la mejor comida fue la que preparé yo en el Colegio: el disco de mariscos. Este último año sin ti en el Colegio repercutió en nuestro Departamento, se notó tu ausencia. Aunque tu desorden, perdón, tus carpetas, estuvieron hasta hace poco en el estante. Nos reímos al guardar y botar un montón de cachureo guardado hace años, en ese mismo lugar que arreglamos el mundo conversando.

Siempre muy espiritual, pero también muy humana. Nos reímos meses después, al recordar que cuando vino el Papa a Temuco y te arrepentiste profundamente de haberte ido tan temprano por el frío que hacía. Como yo era guardia papal podía pasear por todo el lugar y, cuando pasé por tu cuadrante, me llamaste desde la reja y me dijiste abrigada hasta las orejas "te pago lo que sea por un café". Te costaba disimular cuando algo no te gustaba (por ejemplo cuando te conté que iba a ser papá. Jajaja. No olvidaré jamás la cara de sorpresa que pusiste). Más de una vez me alegaste por algún curso difícil. Etc.

Finalmente llegó el cáncer. Ese que amenazó y venciste por varios años. Ni siquiera eso te hizo descansar. Cuando fui a verte a Santiago con la Paola nos atendiste tú como si nada pasara, y eso que hace poco habías estado en tratamiento. Nos preguntabas todas las copuchas del Colegio, pero sabías más que nosotros. Estabas tan feliz porque la Sofi y la Dani fueron a verte ese mismo día… y antes la Conty …y antes otras exalumnas... y antes otros más. No faltaba con quien tomarse un cafecito, de esos que tanto disfrutabas. Aunque no era tan buen panorama como los sagrados cafecitos con “la chica Liz” obviamente.

“¿Cómo está la salud, Miss?” te pregunté varias veces, y tú me respondías entre risas “vamos bien, dijo el pavo en la puerta del horno”. No hubo como cambiar tu humor. Te pedí que fueras a dar testimonio a Misiones y no podías, pero me diste otras alternativas “dile a los Junod o los Troncoso… aunque son más o menos no más jajaaj” me respondiste en broma. Eso fue lo último que hablamos por watsapp. Hasta el último tiempo feliz y, sobre todo, agradecida de la vida y de Dios por hacerte sentir su hija amada.

Hoy en la tarde le conté a la Celeste que tú ya te habías marchado y me dijo que le daba pena porque le gustaba cuando tú la saludabas en el Santuario. Más tarde, durante la misa que celebramos por ti, la Celeste me preguntó "¿quién es la Sole? Vas a tener que mostrarme una foto porque no me acuerdo de ella". Así que ya me dejaste una tarea importante, que mi hija no te olvide.

Tú fuiste quien preparó a mi mamá para que hiciera su alianza de amor (y a tantos otros), preparaste matrimonios jóvenes (charlas que te apasionaban hasta lo más profundo), fuiste jefa de familia junto a Sergio, fuiste a la gira de estudio con tus alumnos, el último tiempo te dedicaste a pintar con tu amiga del alma, Erna, en fin… Hoy ya no estás con nosotros, pero no estás descansando, de eso estoy seguro, porque Dios te creó para trabajar por su Reino y, a partir de hoy, lo harás desde el Cielo, como un angelito cuidándonos, pero sin descanso, no me cabe duda.

Hasta siempre tía, comadre, miss, colega, amiga, hermana en la alianza.
Quedamos en eso…

jueves, 28 de enero de 2016

MARÍA ES MI COPILOTO

Me cuesta creer en los jóvenes cada día más. Están vacíos de ideales y escasos de sueños.
Pero algunos se encargan de devolverme esa esperanza.

Ese día JA llegó en su camioneta y traía una imagen de María junto a él. Pero la traía en un lugar especial, como Ella merece: en el asiento de copiloto hasta con el cinturón de seguridad puesto. Me saludó y me dijo orgulloso "mira con quien vengo". 

Gracias JA por encender ese fuego en mi corazón que a veces amenaza con apagarse.



lunes, 12 de octubre de 2015

BUENOS DÍAS

Niño, 8° básico. Martes 11.50 hrs.
Clase de Religión

¿Qué advocación le darías tú a la Virgen María? ¿Por qué razón?

La Virgen de los Buenos Días, porque lo primero que pienso en las mañanas es en Ella.

jueves, 24 de septiembre de 2015

LA SECRETARIA

Niña 8° básico. Martes, 15.00 hrs.
Clase de Religión

- Profesor, yo tengo una amiga evangélica que una vez me dijo conversando sobre la Virgen María "si tú estás enferma y quieres ver al doctor ¿te atenderías con su mamá si él no te puede atender?". Yo no supe que responderle.

- Bueno, tú debes decirle que, cuando ella necesita ir al médico, no le pide una hora directamente a él, sino que se la pide a... 

El Profesor guardó silencio para que los alumnos completaran la frase. Y lo hicieron:

- ...¡La secretaria!




jueves, 4 de junio de 2015

31 V 2015 (y 3era parte)

Sigo parafraseando al Padre Mario:

Un sacerdote amigo se dirigía al metro en hora punta. 
La estación estaba llena, pero a pesar de eso entre todo el tumulto de gente pudo ver a una mujer desmayada en el suelo, situación que siempre ofrece un espectáculo para los más "copuchentos". Y así fue. Todo el mundo se posó al rededor de la mujer mirándola. Sin embargo apenas llegó el tren todos subieron y dejaron atrás a la pobre mujer. Solo quedó el sacerdote y una pequeña niña de trenzas y jumper junto al inmóvil cuerpo.
- Hola- dijo amable e intrigado el cura- ¿es tu mamá, tu tía?...
- No.- respondió la pequeña.
- Entonces ¿qué haces aquí?- preguntó ahora más intrigado que antes.
- Es que yo hice un curso de primeros auxilios.- respondió con convicción la muchachita.
- ¡Ah! Muy bien... ¿Puedes, con los conocimientos que tienes, ir a buscar al guardia, por favor?
La niña partió rauda, y algunos minutos después se llevaron a la mujer para ser asistida.

Yo creo que Dios debe reírse un poco de nosotros... Decimos que queremos cambiar el mundo, hacemos planes de esto o de aquello... Somos como esa niña diciendo "yo hice un curso de primeros auxilios". Pero está bien, eso necesitamos: estar dispuestos para servir al Señor. Simplemente estar ahí para decirle que SÍ.
Porque hace 2 mil años la historia fue esa. El destino de la humanidad dependió de una muchacha que le dijo que sí a Dios. María dijo que sí.


lunes, 13 de octubre de 2014

Nunca dejas de regalar

Hace unas semanas atrás me propuse regalarle algo a la Mater antes del Centenario de Schoenstatt.
Quería un regalo visible, algo significativo en un lugar importante para mí, mi habitación. Quienes me conocen saben cuánto me gusta ese lugar por todo lo que he invertido en él.

Hoy terminé ese regalo hace solo unos minutos y me sorprendo de ver cómo la Santísima Virgen no deja de regalarme alegrías aún cuando yo era el que pretendía obsequiar algo.

Hice un recorrido de todos los santuarios que conozco y los pinté en una pared de mi pieza, luego puse bajo ellos el nombre y el año en que los visité.

En primer lugar, me di cuenta que han pasado 20 años desde que conozco a la MTA en el Santuario.
Luego me di cuenta que mi Alianza de Amor la sellé el año 2004, hace casi 10 años. Justo en el medio de toda esta vida de la mano de la Mater.
Y finalmente me di cuenta que son 20 años y son 20 los santuarios que conozco.

Dios es tan misterioso para actuar.
María es tan sutil para hablar.
Yo soy tan ingenuo al querer regalar.







lunes, 9 de diciembre de 2013

ME LLAMARÁN BIENAVENTURADA

"Por eso, desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada" (Lc 1, 48b) dice María en la Visitación a su prima Isabel. Y sin embargo vemos tantas imagenes de ella en la que lo que menos destaca es su sonrisa, su alegría ¿por qué? ¿Cuando dejamos de recordarla como la mujer feliz que ella misma dijo que sería?

Ayer terminó el Mes de María y se terminó con gran alegría, como debe ser, peregrinando, cantando, compartiendo... que no se nos olvide llamar a María como es: BIENAVENTURADA.



lunes, 26 de diciembre de 2011

FE




“¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a visitarme?” (Lc 1, 43) pregunta Isabel a María luego de sentir cómo Juan saltaba de gozo en su vientre (desde esa edad el muchacho  ya era profeta). Cuando leí este Evangelio hace unos días pensaba en que realmente Dios nos regala la fe y, digan lo que digan los ateos, eso realmente es un DON.

¿Cómo podemos creer que hay un Dios si encendemos el TV y solo vemos delincuencia, guerras y catástrofes? ¿Cómo podemos creer en Dios si miramos alrededor y solo vemos dolor, tristeza y sufrimiento? Aún así creemos y tenemos la esperanza de que existe Alguien que viene a sanar ese dolor, a disipar esas tristezas y a acabar con ese sufrimiento.

El sábado en misa el Padre Enrique dijo que Isabel admira a María en la Visitación, porque creyó. Y es que en realidad -dijo el padre- María no tenía nada más que la fe. Sabemos que María creyó en lo que el ángel le dijo, justamente, porque emprendió camino a visitar a su anciana prima embarazada.


¿Quién soy yo para que Dios me regale el don de la FE? ¿Quién soy yo para que la Madre de mi Señor venga a animar mi fe? Sigue regalándonos ese DON, Señor. 


La primera foto fue tomada por mi amigo FJ.

domingo, 20 de noviembre de 2011

SCHOENSTATTIANOS CRISTÓCENTRICOS

A pesar de lo que se piense y diga, los schoenstattianos somos tan Cristocéntricos que toda fiesta importante -incluso el mes de María- lo celebramos con la Eucaristía.


martes, 8 de noviembre de 2011

MARÍA DEJA HUELLA

"Mientras recorres la vida

tú nunca sólo estás,

contigo por el camino,

Santa María va".

¿Cuántas veces habré escuchado esa canción en el mes de María? ¿Cientos? Hoy comienza este mes y viene a mi mente una situación en la que me di cuenta de que María realmente recorre el camino junto a nosotros, deja huella en nuestras vidas y nos cambia para siempre.

Hace un tiempo estaba en una fiesta con un amigo que antes participaba activamente del movimiento de Schoenstatt -al cual yo pertenezco- pero que hoy ya no lo hace, pues está muy dedicado a sus estudios y otras cosas (y está bien). Ese día me presentó a su “polola”.

- Estoy muy feliz, Pollo. Ella es una niña muy buena.

-Qué bueno, AC, me alegro por ti. Tú eres un muy buen “gallo” así que te mereces una niña buena también.- le dije.- Tienes que cuidarla y respetarla, recuerda que cada mujer es la imagen viva de María.

- Sí, lo tengo claro.- exclamó él.- Si yo sigo siendo el mismo, no he cambiado, sólo que ya no tengo tiempo para ir a Schoenstatt.- respondió sereno.

Me alegré tanto aquella noche, y hoy entiendo que es porque realmente la Virgen María, nuestra Mater, nos transforma y saca lo mejor de nosotros para SIEMPRE.

martes, 3 de mayo de 2011

PASAJERA PREFERENCIAL

Hace un tiempo dije que me gusta andar en micro. Me encanta mirar la gente afuera, ver a quienes suben, observar las casas, etc...

Hoy en la mañana iba hacia el Colegio y, mientras sonaba la canción "suena la alarma" de Los Cafres en mi mp3 player, miré hacia arriba del chofer y me encontré con ésta imagen guiando las maniobras del conductor y cuidando de los pasajeros en cada esquina.

La canción dice en su coro "¿A dónde es qué miran? ¿A dónde es qué miran? Si no pueden ver".
Curiosamente nunca miraba hacia el lugar donde estaba Ella.

lunes, 2 de mayo de 2011

TIERRA FÉRTIL

En el retiro de Semana Santa escuchamos algunas estrofas del Pregón Pascual.
El padre Enrique nos pidió que nos quedáramos con una frase.
A mí se me grabó esto: "Grano de trigo sembrado en la tierra".

No pude más que pensar que Cristo es el grano de trigo, y María la Tierra Fértil.
María es Tierra Fértil y Dios la escoge para "sembrar" el Verbo en su seno.

Jesús nace como cualquiera de nosotros. Y al morir vuelve a los brazos de María, vuelve a esa Tierra fértil como nosotros volvemos a los brazos del Padre.

Ya lo dijo San Agustín: "Hicístenos Señor para Ti, y nuestra alma está inquieta hasta que descanse en Ti".
Jesús nace por María y muere en sus brazos, regresa a Ella. Así como nosotros somos polvo, y en polvo nos convertimos al morir (Gn 3, 19).


Ese mismo día aprendí que el Padre José Kentenich llamaba a María como la Tierra Madre de la Inmaculada.
Ella es el lugar donde surge la Vida.

María, Reina de la Tierra Fértil, ruega por nosotros.

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Aquí está el video de la versión del pregón pascual que escuchamos. No es muy bueno y tiene varias faltas de ortografía, pero la canción es lo que importa.

viernes, 25 de marzo de 2011

CALLA EL CIELO


Cada viernes hay misa para todos los estudiantes de Enseñanza Media (secundaria) en el Colegio donde trabajo.
Siempre es un poco tenso el ambiente: muchos chicos y chicas conversando, pocos en espíritu de oración, menos los que comulgan... son más los "schhhh" y "silencio, por favor" que los "amén" o los "y con tu espíritu".

Hoy, el Padre predicaba sobre la Anunciación con tanta pasión que todos estaban un poco más atentos. Mientras relataba la historia de la Virgen de Nazareth, hubo un minuto en que se produjo un silencio sepulcral.
"Ese mismo silencio se debe haber provocado en el Cielo, esperando la respuesta de María. Esperando saber si nos nacería el Salvador" dijo el sacerdote.


"Toda hermosura eres, María
Y no hay mancha alguna en ti"

lunes, 29 de noviembre de 2010

MARÍA DEL CAMINO

El fin de semana seis personas sellaron su Alianza de Amor con María después de haberse preparado durante estos últimos tres meses.

Antes de la ceremonia tuvimos un pequeño retiro en el que escuchamos un testimonio de Alianza de una amiga muy querida.
Ella dijo que cuando uno hace la Alianza descubre que "María no está en el Cielo cuidándonos, sino que está caminando a nuestro lado". Esa es la mejor manera de vivir la Alianza: reconocer que Ella está siempre haciendo camino con nosotros.

¡Felicidades a mis nuevas hermanas en la Alianza!

martes, 9 de noviembre de 2010

SER MONOTEMÁTICO

Hace un tiempo mencioné que Ronaldo Muñoz había sido considerado por algunos medios como "un monotemático", pues hablara sobre lo que hablara siempre terminaba hablando sobre Cristo y sobre el pobre (¿no es lo mismo?).

¡Yo quiero ser un monotemático de María!
En este mes que comienza especialmente, Mater, ayúdame a dar testimonio de Ti.
De cada uno de nosotros depende que todo resuene con su nombre y alabanza.

Que no pare de anunciarte.

lunes, 4 de octubre de 2010

TU NOMBRE

Fue hermoso ser recibido esa fría noche santiaguina con estas palabras sobre mi colchón:

"Decir tu nombre, María, es decir que toda muerte puede ser también Su Pascua.
Decir tu nombre, María, es decirte Toda Suya, Causa de Nuestra Alegría".

(Pedro Casaldaliga)


lunes, 27 de septiembre de 2010

CUANDO LEER ES COMO NADAR

Siempre he sido muy malo para leer, de hecho, me gusta más escribir… pero al leer al Padre Hernán Alessandri, padre de Schoenstatt y fundador de María Ayuda, todo es diferente. La teología siempre exige al hombre para poder ser entendida, pero, cuando escribe el Padre, la lectura se hace tan fácil y dócil y -sin embargo- tan profunda y llena de riquezas.

Sólo pongo un texto como ejemplo, pero hay muchos que podrían usarse para ejemplificar que cuando leo al Padre Hernán me siento como nadando:

“[…] la misión de que hemos estado hablando no es, en el fondo, sino una prolongación de la misión personal de María. Ya que “hubo un tiempo en que toda la Iglesia era María” (Card. Journet) Ella fue su raíz, su primer miembro. Y la que hizo aquello que todo el resto de la Iglesia debe seguir repitiendo: trajo a Cristo al mundo. Por eso Puebla describe la misión evangelizadora de la Iglesia como un “parto que siempre se reitera” (Puebla 288). Yo todos los que participamos en dicha misión, nos convertimos -como decía San Agustín- en “madres de Cristo”, que lo ayudan a seguir naciendo en la vida de los hombres, en todos los tiempos y culturas.”

P. Hernán Alessandri
“Nuestra Misión: Ser Alma del Mundo”
Editorial Patris
2nda Edición, Julio 2001
Santiago de Chile

martes, 27 de julio de 2010

TODO TUYO

Llegué ayer de Curanilahue y me encontré con una mate traído por mi tía Ma Alicia desde San Pedro de Atacama como regalo para mí.
Dentro de él había una estampita que me trajo desde el Santuario de Santa Teresita de los Andes, Auco. Decía lo siguiente:

¡Virgen, Madre de mi Dios,
haz que yo sea todo tuyo!
Tuyo en la vida,
tuya en la muerte,
tuyo en el sufrimiento,
tuyo en el miedo
y en la miseria,
tuyo en la cruz
y en el doloroso desaliento,
tuyo en el tiempo
y en la eternidad.
Virgen, Madre de mi Dios,
¡haz que yo sea todo tuyo!
Amén.

¡Esta es la oración con que Juan Pablo II consagró su pontificado y miren todo lo que logró! Esta es la actitud que quiero conquistar a ver si logro lo mismo, o más.
Ya os contaré de mis vacaciones muy poco descansadas y muy trabajadas... ¡y muy felices por lo mismo!

sábado, 12 de junio de 2010

VIRGEN DEL CARMEN

Durante estos días la Patrona de Chile, la Virgen del Carmen peregrina recorre Chile como regalo de la Iglesia en este año del Bicentenario de la Patria.

No puedo más que maravillarme nuevamente con la belleza de María y el infinito amor que los fieles le manifestamos.

"Toda hermosura eres María, y no hay mancha alguna en Ti" PJK