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viernes, 16 de febrero de 2018

EL OTRO PÚBLICO DEL PAPA (El Papa IX)

Sobre la visita del Papa a la cárcel de mujeres, creo que lo expresado en este texto me identifica a tal punto que ni siquiera escribiré algo propio. Los invito a leer con altura de miras lo que García-Huidobro expone:

El acto más importante de la visita papal no tuvo lugar en La Moneda, el Parque O'Higgins o la Catedral. El principal discurso no lo pronunció Bachelet o Francisco, tampoco saldrá en documentos oficiales ni llegará a ocupar un titular destacado en la prensa extranjera.

Si en estos cinco años de enseñanzas de Francisco hay algo de verdad, si la renovación que lleva a cabo busca ser auténtica, entonces no hubo ni habrá actividad más importante que el encuentro de ayer con 400 reclusas en la cárcel de mujeres.

Y la lección esencial para un cristiano, y para cualquier persona con el corazón bien puesto, no hay que hallarla en la página del Vaticano, sino en las palabras de Janeth Zurita, una reclusa condenada a 15 años por narcotráfico.

Mientras el resto de los chilenos se acusan y excusan, Janeth pidió perdón con una sencillez que desarma. Cuando estamos enfrascados en mil discusiones supuestamente muy importantes, esas 400 mujeres mostraron con sus cantos, sus rostros y sus gestos que están dispuestas a "parir esperanza", como dijo el Papa con ese lenguaje singular que lo caracteriza.

Si alguien quiere saber qué es el cristianismo, si tiene dudas de fe o, por el contrario, está orgulloso de ser "muy católico", me permito sugerirle que dedique una hora de su vida a ver con toda calma, sin saltarse un minuto, cada uno de los detalles de ese encuentro, desde que el Papa se baja del auto hasta que se vuelve a subir en él.

Allí, en ese pedazo de Santiago protegido por unas altas murallas, no estaba Francisco, ni Bergoglio, ni el Papa, ni el obispo de Roma. Durante unos minutos hubo un hombre de nuestro tiempo que fue poseído por otro; su espíritu se identificó con el del extraño rabí judío que gozaba juntándose con gente de turbio pasado; un singular maestro que causaba las iras de la gente correcta. Francisco siguió los pasos y las actitudes de un antiguo carpintero cuyo comportamiento resultaba incomprensible para quienes querían tener un templo y participar de una liturgia donde solo hubiese hombres y mujeres de elevada pureza.

Bastaba verle la cara a ese anciano de 81 años para darse cuenta de que, si de él dependiera, habría dejado que pasaran las horas. Sospecho que Francisco siente que Janeth y esas 400 mujeres son las únicas que hasta ahora lo están entendiendo. El Papa querría simplemente oír a cada una de esas 400 mujeres, y bendecir a cada uno de sus hijos, esos niños que, según la ley, al cumplir dos años de edad serán arrebatados de sus madres y entregados a algún pariente o al Sename.

Y si a nosotros no se nos cae la cara de vergüenza, si no nos preguntamos quién está realmente libre y quién es el preso, es porque estamos aquejados de una frivolidad que ni siquiera el ejemplo de esas mujeres es capaz de curar.

El acto de la cárcel nos permitió también ver a Michelle Bachelet, la de verdad: en segundo plano, profundamente conmovida. Es la Michelle que todos queremos, también sus adversarios. Ya tendrán los legisladores, a partir de marzo, una tarea importante, si se toman en serio el discurso de Janeth. Pero si la Presidenta quiere dejar un legado indiscutido, bien podría seguir los dictados de su corazón y aprovechar estos días para otorgar un puñado de indultos a algunas de esas mujeres. No será un regalo para el Papa, será para Chile.

Joaquín García-Huidobro
Instituto de Filosofía
Universidad de los Andes


miércoles, 10 de agosto de 2016

Ser libre no es hacer lo que quiero.
Ser libre es hacer lo que amo.

viernes, 24 de febrero de 2012

CARTA ESPERANZA


Algunos meses atrás publiqué dos entradas (ésta y ésta) que narraban la trágica historia de la pakistaní Asia Bibi, de la cual no he alejado mi mente y mi oración en este tiempo, pero sí le había perdido el rastro.

Hoy me encuentro con esta misiva cargada de tristezas, angustias, y dolor, pero también de esperanza en el Señor. Publicada por Libros Libres, es una carta titulada "Sacadme de aquí", escrita por la mujer pakistaní y dirigida a sus hijos y a su amado esposo. VAYA NUESTRA ORACIÓN A ELLA, SU FAMILIA Y TODOS LOS CRISTIANOS PERSEGUIDOS EN ESTA CUARESMA QUE COMIENZA.

"Mi querido Ashiq, mis queridos hijos:


(...) Desde que he vuelto a mi celda y sé que voy a morir, todos mis pensamientos se dirigen a ti, mi amado Ashiq, y a vosotros, mis adorados hijos. Nada siento más que dejaros solos en plena tormenta.


Tú, Imran, mi hijo mayor de dieciocho años, te deseo que encuentres una buena esposa, a la que tú harás feliz como tu padre me ha hecho a mí.


Tú, mi primogénita Nasima, de veintidós años, ya tienes tu marido, con una familia que tan bien te ha acogido; da a tu padre pequeños nietecitos que educarás en la caridad cristiana como te hemos educado nosotros a ti.


Tú, mi dulce Isha, tienes quince años, aunque seas medio loquilla. Tu papá y yo te hemos considerado siempre como un regalo de Dios, eres tan buena y generosa... No intentes entender por qué tu mamá ya no está a tu lado, pero estás tan presente en mi corazón, tienes en él un lugarcito reservado nada más que para ti.


Sidra, no tienes más que trece años, y bien sé que desde que estoy en prisión eres tú la que se ocupa de las cosas de la casa, eres tú la que cuida de tu hermana mayor, Isha, que tanto necesita de ayuda. Nada siento más que haberte conducido a una vida de adulto, tú que eres tan jovencita y que deberías estar todavía jugando a las muñecas.


Mi pequeña Isham, sólo tienes nueve años, y vas a perder ya a tu mamá. ¡Dios mío, qué injusta puede ser la vida! Pero como continuarás yendo a la escuela, quedarás bien armada para defenderte de la injusticia de los hombres.


Mis niños, no perdáis ni el valor ni la fe en Jesucristo. Os sonreirán días mejores y allá arriba, cuando esté en los brazos del Señor, continuaré velando por vosotros. Pero por favor, os pido a los cinco que seáis prudentes, os pido no hacer nada que pueda ofender a los musulmanes o las reglas de este país. Hijas mías, me gustaría que tuvierais la suerte de encontrar un marido como vuestro padre.


Ashiq, a ti te he amado desde el primer día, y los veintidós años que hemos pasado juntos lo prueban. No he dejado nunca de agradecer al cielo haberte encontrado, haber tenido la suerte de un matrimonio por amor y no concertado, como es costumbre en nuestra provincia. Teníamos los dos un carácter que encajaba, pero el destino está ahí, implacable… Individuos infames se han cruzado en nuestro camino. Hete ahí, solo con los frutos de nuestro amor: guarda el coraje y el orgullo de nuestra familia. 


Hijos míos, (...) papá y yo hemos tenido siempre el deseo supremo de ser felices y de haceros felices, aun cuando la vida no es fácil todos los días. Somos cristianos y pobres, pero nuestra familia es un sol. Me habría gustado tanto veros crecer, seguir educándoos y hacer de vosotros personas honestas… ¡y lo seréis! (...) No sé todavía cuándo me cuelgan, pero estad tranquilos, amores míos, iré con la cabeza bien alta, sin miedo, porque estaré en compañía de Nuestro Señor y con la Virgen María, que me acogerán en sus brazos. 


Mi buen marido, continúa educando a nuestros niños como yo habría deseado hacerlo contigo.

Ashiq, hijos míos amadísimos, os voy a dejar para siempre, pero os amaré por toda una eternidad.


Mamá."


jueves, 6 de octubre de 2011

NI ESCLAVA, NI AMA


“Ni esclava, ni ama” decía una pared dentro de una sala en la Universidad luego de la “toma” en el marco de las movilizaciones estudiantiles. Esta situación me ha dado vueltas en la cabeza desde hace un tiempo.

¿Por qué tenemos tanto miedo a la verticalidad? Creo que hay un mal concepto de democracia entre nuestra juventud y nuestra sociedad, y existe una sobrevaloración de la horizontalidad; luchamos para que todos seamos iguales (en términos de género, derecho, etnia, etc.); nos esmeramos por “tutearnos” con todos y evitar las formalidades como el uso del “usted”… ¿Dónde queda lo especial de cada uno, la particularidad de cada persona? ¿No hemos repudiado por años a los nazi o a los regímenes comunistas o socialistas extremos cuando han querido imponer una falsa igualdad?

No queremos ser esclavos, pero tampoco queremos ser amos. No queremos ser poco, pero tampoco queremos ser mucho. No queremos que decidan por nosotros, pero tampoco queremos tomar decisiones.

El problema radica en una mala entendida AUTORIDAD. Creemos que la autoridad es mala, es signo de represión y opresión.  Pero la autoridad es una realidad natural del hombre, necesaria e -incluso- inevitable.

Es más. Hasta en Dios está presente la autoridad, como decía hace algunos días atrás mi amigo EJ. Jesús es HIJO, y eso no lo hace ser peor o menor que el PADRE, al contrario, justamente lo que hace especial a Cristo es que todo le viene de su “Abbá”, que es autoridad para Él.

Ahora, es cierto que la autoridad se gana con actos, se cultiva, se educa... no se recibe.

Es curioso pensar que Cristo es, de hecho, SIERVO y SEÑOR.




lunes, 13 de junio de 2011

INJUSTICIA DIVINA

Creo que Dios es injusto.

Cuando crea al hombre le muestra todas las opciones para que él pueda escoger libremente. Y una vez que escoge, Dios nunca le puede decir que no. A la decisión que tome le da su "Sí".

En cambio el hombre siempre es libre de decirle SÍ o NO a Dios... aunque casi siempre le dice que no.

Dios es injusto conSigo Mismo.

sábado, 28 de mayo de 2011

ENCONTRAR Y SEGUIR

Durante el almuerzo, conversando con -aunque en verdad debería decir escuchando a- los dos profesores de Religión en el liceo (uno católico y otro evangélico) sobre quiénes alcanzaban la salvación y quiénes no, surgió un tema muy interesante.

- Uno no sabe a quien se encontrará allá arriba.- dijo uno.- Tal vez incluso los que uno menos se imagina estarán allá, y los que más pensaría encontrar, no estarán.

- Claro. -respondió el otro.- Pero ¿cómo saber eso? Para llegar al Cielo hay que conocer a Cristo... Fíjate que yo creo que lo principal para seguir a Jesús es tener una experiencia de encuentro con él. Yo, porque mi hijo quería hacer la Primera Comunión, comencé a ir a reuniones a la Iglesia, aunque antes no tenía ningún interés. Ahora mi hijo no está ni ahí y yo me convertí en Profesor de Religión, porque efectivamente tuve esa experiencia de encuentro.

- Es que es diferente tener una experiencia de encuentro con Él, a convertirse en un seguidor, en un discípulo de suyo. Ya ves tú al joven rico (Lc 18, 18 - 27), quien tiene un encuentro personal con el Señor, pero no lo sigue...

- A diferencia de Bartimeo o Zaqueo. Tienes razón.

Para ser seguidor de Cristo, ser Discípulo Misionero, se requiere un encuentro con Él, pero eso no implica que todos quienes hayan tenido un encuentro con Él se conviertan en Discípulos Misioneros.

domingo, 10 de abril de 2011

TODO COMENZÓ CON ASIA BIBI (parte 1)

Hace mucho tiempo leí en un blog amigo sobre la dura situación que vive la pakistaní Asia Bibi, esposa de Ashiq Masih, madre de 5 hijos y cristiana en medio de un mundo musulmán.

Libertad Digital detalla la situación que desencadenó la condena a muerte de la cristiana que es acusada de blasfemia:

"Los hechos ocurrieron en junio de 2009 cuando Bibi, trabajadora agrícola, fue mandada a buscar agua mientras trabajaba en un campo. El resto de mujeres, seguidoras del islam, se opusieron a que ella fuera porque, al no ser musulmana, contaminaría el recipiente y lo haría impuro. Por ello, le exigieron que abandonara el cristianismo y que se hiciera musulmana, a lo que ella se opuso.

En su justificación, la fiel cristiana dijo a sus compañeras que "Jesús murió en la cruz por los pecados de la humanidad" y preguntó a las mujeres musulmanas qué había hecho Mahoma por ellas. En cuanto oyeron estas palabras acudieron al imán local, esposo de una de ellas, que a su vez presentó una denuncia ante la Policía por el delito de blasfemia. Y es que el artículo 295 del Código Penal de Pakistán pena con la muerte blasfemar contra el profeta del islam."


He seguido la pista de esta coherente mujer y me encuentro hoy con esto:

"Según la agencia católica de noticia Asia News, Asia Bibi, que se encuentra enclaustrada en una sórdida celda de la que no sale durante las 24 horas del día, ha contraído la varicela [...]
Para el régimen paquistaní, la muerte de Bibi a consecuencia de “causas naturales” sería la solución perfecta para su dilema, ya que no la puede poner en libertad dada la fuerte presión islamista, pero tampoco puede ejecutarla, por cuanto tal acto constituiría un verdadero escándalo internacional. Por lo tanto, no hay que ser profeta para presagiar la próxima muerte de Bibi en prisión, como ha ocurrido en otros muchos casos de “blasfemos” cristianos".
Me parece insólito, no sólo el hecho de que en el año 2011 exista este tipo de situaciones poco tolerantes, sino también que nada de esto salga en los medios de comunicación masiva. Nuestra oraciones para ella, su familia, y para todos los cristianos perseguidos.

jueves, 27 de enero de 2011

MECHA QUE HUMEA

El 20 de enero Schoenstatt celebra el segundo hito de su historia: en la confianza divina.

El 20 de enero de 1942 el Padre José Kentenich, pudiendo libre y justamente librarse de hacerlo, decide ir al campo de concentración de Dachau ofreciendo su libertad exterior por la libertad interior de la Familia de Schoenstatt.

El 2 de febrero de 1942, estando aún fuera de Dachau y seguro de que volvería con vida a su amado Schoenstatt redacta el “Canto de Gratitud” (HP 612) en el que escribe “¡Cayeron las cadenas! Resuene en las voces de todos un jubiloso cántico de gratitud…”.

¿Por qué el Padre Kentenich confiaba fehacientemente que sería liberado de Dachau incluso antes de entrar?

Este año pasé el día 20 de enero en Los Sauces, lejos del Santuario.

En la misa cantamos “Señor ¿a quién iremos?” y no pude evitar pensar en el Padre Kentenich como ese hombre tan traspasado por Dios que confiaba en la Divina Providencia a pesar de estar preso por los nazis, tanto como Dios confía en nosotros a pesar de nuestro pecado y pobrezas.

Dios confía en nuestra mecha que humea desde el interior. Si Él sopla, crea una llama capaz de incendiar el mundo, sólo hace falta que nosotros confiemos en su Plan como lo hiciera el Padre Kentenich en 1942, como lo hiciera María en la Anunciación.


¿Quién podría amar como Tú

nuestra carne débil,

nuestro barro frágil?

¿Quién como Tú confía

en la mecha que humea en nuestro interior?

¿Quién como Tú espera

nuestro sí de amor?

miércoles, 29 de septiembre de 2010

SOLOS EN UNA ISLA

Hace un tiempo conversaba con mi querida Julia, sobre cómo todos deseamos alguna vez vivir en una isla o en un campo solos, con lo necesario para sobrevivir, nuestros seres queridos y un hermoso atardecer en una casa con vista al mar… todos anhelamos alcanzar esa tranquilidad y equilibrio sublime, esa seguridad incomparable.

Pero luego nos dimos cuenta de que quienes hemos experimentado un encuentro profundo con Cristo Resucitado no podemos darnos esa libertad, porque una vez que hemos conocido al Señor no podemos dejar de verlo en el rostro de cada hermano. Y si estamos solos en una isla o en una casa en la montaña nunca podremos ayudar a aquellos que sufren que, como bien dice nuestro San Alberto Hurtado, son pequeños Cristos. Ahora entendemos a San Pablo, no podemos dejar de anunciarlo.

Quienes sí se dan ese permiso no conocen al Señor y viven sumidos en su egoísmo. Ningún cristiano puede sentarse a disfrutar de la vida sabiendo que hay otros que no pueden más que luchar contra la muerte.

Es mejor correr riesgos acompañado, que estar seguro pero solo...

lunes, 19 de abril de 2010

LA COMUNIÓN (De la caja roja 4)

Esto fue escrito el 3 de diciembre de 2006. Hay muchas cosas que ya no comparto. Hay cosas que han cambiado, cuyas percepción es diferente hoy, pero como dije un par de entradas atrás, quise mantenerme fiel a estos textos, dejarlos tal como los encontré…

Cada vez que voy a misa me fijo en cómo comulga la mayoría de la gente.
Para empezar, le dicen a su amigo que está al lado suyo “¿Vamos a comulgar?” y el otro le dice “Bueno” el 90% de las veces.
Luego, mientras hacen la fila, se preocupan de saludar a la mayor cantidad de gente posible. Conversan con el que está atrás o adelante, y miran todo el lugar para ver si hay algún conocido. Y, por último, una vez que ya han comulgado, mastican rápidamente la hostia y la tragan para seguir conversando, en algunos casos rezan un poquito.
Si uno comulga o no, es decisión propia. Invitar a alguien o esperar ser invitado demuestra que ¿no nos atrevemos a recibir a Cristo por nuestra cuenta?
Es difícil de entender.
Mientras hacemos la fila para comulgar deberíamos ir concentrados en lo que vamos a hacer: ¡Recibir a CRISTO! Rezarle para que se quede en nuestro corazón. Prepararse, concentrarse, etc.
Una vez que ya hemos recibido a Jesús tendríamos que aprovechar al máximo ese momento. Rezar, rezar, rezar para que Jesús no se vaya de nuestro corazón, de nuestra boca, de nuestro pensamiento.

Jesús
Con la certeza de que ahora estás en mi corazón y consciente de que nunca vas a estar más cerca de él
Quiero contarte que…
Agradecerte por…
Pedirte por…
Y pedirte que te mantengas en mí
Que cada comunión que tengamos
Me acerque más a Ti
Para poder llegar a ser reflejo tuyo.
No te vayas de mi corazón
No te vayas de mi pensamiento
No te vayas de mi boca
No te vayas de mis manos
Y así darte gloria en cada acto de mi vida.
Amén.

Hoy valoro mucho el hecho de que alguien te invite a comulgar, aunque a veces hay que saber a quien decírselo, debe existir la confianza para que esa persona se sienta con la libertad de decirte “No, gracias” sabiendo que no le está diciendo “No, gracias” a Cristo.
Con respecto a la pregunta “¿No nos atrevemos a recibir a Cristo por nuestra cuenta?” hoy sin duda respondería que no me atrevo, que no se puede, que no se es digno, que se necesita de el otro para que te ayude a recibirlo. Eso, precisamente, es la “Koinonía”; eso es la Eucaristía.

jueves, 25 de marzo de 2010

¿Y SI HUBIESE DICHO "NO"?

Hoy se celebra la Anunciación del Señor.
Hoy se celebra la Anunciación a María.
¿Que hubiese pasado si Ella hubiese dicho que no? ¿Si el ángel hubiese tenido una negativa como respuesta en lugar de ese siempre libre, himilde y dispuesto Fiat?

Escribir sobre la Anunciación quizás da para largo, porque es mucho lo que se puede aprender de ese episodio, porque es mucho más lo que se puede aprender de maría, más aún si consideramos lo fiel que se mantuvo a su Sí.

María, como te llamaron Ana y Joaquín,
"Mujer" como te llamaba Jesús para ponerte a la altura del Hijo del Hombre,
Nueva Eva como te llaman los teólogos,
Estrella de los Mares, como te llaman los marinos,
Yemanyá, como te llaman algunos afrocristianos,
Virgen del Carmen como te llamamos los chilenos,
Nuestra Señora de Luján como te llaman en Argentina,
Nuestra Señora de Copacabana como te llaman en Bolivia,
Nuestra Señora de Aparecida como te veneran en Brasil,
Nuestra Señora del Rosario del Cabo como te rezan en Canadá,
Nuestra Señora de Chiquinquirácomo te llaman en Colombia,
Nuestra Señora de los Ángeles como te llaman en Costa Rica,
Nuestra Señora de la Caridad del Cobre como te nombran en Cuba,
Nuestra Señora del Quinche como te llaman nuestros hermanos del Ecuador,
Nuestra Señora de la Paz como te dicen en El Salvador,
Nuestra Señora del Rosario como te nombran en Guatemala,
Virgen de Fátima como te llaman en Guyana y Surinam,
Nuestra Señora del Perpetuo Socorro en la nación de Haíti,
Nuestra Señora de Suyapa en Honduras,
Nuestra Señora de Guadalupe en México, quienes son los padres de la devoción mariana,
Inmaculada Concepción de El Viejo te dicen en Nicaragua,
Santa María de la Antigua como te llaman en Panamá,
Santa María de Caacupé en las tierras hermanas de Paraguay,
Nuestra Señora de la Evangelización entre los hermanos del Perú
Nuestra Señora de la Altagracia como te llaman en República Dominicana,
Nuestra Señora Divina Pastor en Trinidad y Tobago,
Nuestra Señora de los Treinta y tres en Uruguay,
Nuestra Señora de Coromoto como te llaman en Venezuela,
Madrecita, como te llamaba Mario Hiriart,
Mater, como te llamamos los Schoenstattianos,
Matercita, como te hablo cuando te rezo
enséñanos a decir siempre que Sí, a estar atentos y abiertos al querer de Dios.
Sé que nunca dirías que no al Padre... y tampoco a tus hijos.

sábado, 6 de febrero de 2010

¿Católico por descarte?

No pondré en duda que la fe católica llegó a América como imposición de los españoles y colonizadores en general. No cuestionaré el valor de las religiones ancestrales precolombinas que vinculan su vida la mapu o al inti… a la naturaleza en general. Tampoco desconoceré la libertad de cada persona de elegir y seguir una fe según lo que crea verdadero. Pero sí daré mi opinión sobre la fe que yo practico, sobre la Iglesia en la que yo creo.

Por lo general cuando uno es niño “hereda” una religión de parte de sus padres -y agradezco a Dios haber heredado la de mi madre y no la de mi padre-, pero también es cierto que al crecer todo adolescente normal se revela contra lo establecido incluyendo esa fe a la que tanto se abrazaba de pequeño, considerándola sin sentido, sin explicación lógica… luego de crecer y madurar un poco, se está capacitado para “decidir la propia fe” de acuerdo al contexto cultural, sin duda, como he prevenido antes.

Si he decidido ser católico no es porque no haya tenido más opción. Caigo en esta reflexión después de que dos amigos reconocidos católicos me dijeran uno “me gusta la religión ba hai’ porque valora a las otras religiones”, y el otro “¿de verdad has leído el libro del mormón?”… En el primer caso no dudé en decirle que nuestra fe también lo hace, desde el Concilio Vaticano II sobre todo. En el segundo diálogo afirmé que sí. Eso no me hacía más o menos católico.

Por un lado pienso en lo importante de conocer nuestra propia fe. Por otro lado pienso en lo fundamental de conocer otras religiones para rectificar la mía, sin miedo a creer que puedo hacerme parte de ella…
Como dice San Agustín Fides, si non cogitetur, nulla est…, es decir, Una fe que no se reflexiona es nula.






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jueves, 4 de febrero de 2010

Hormigas

Hoy me di el tiempo de mirar una hilera de hormigas. Cada una se guiaba por el paso de la otra. De vez en cuando chocaban con las que venían en sentido contrario y se daban la licencia de detenerse, juntar sus antenas y luego seguir su camino. Todas iban al mismo paso. Todas eran iguales. Todas iban por un mismo camino…
Cuando ya me disponía a quitar la mirada y abandonar el “perfecto” espectáculo vi a otra hormiga que estaba lejos de la ruta. Tengo entendido que para no perderse siguen un rastro químico que dejan con sus patas o antenas, pero aún así siempre hay una o dos que se pierden. La observé por largo rato y nunca encontró el camino de regreso… espero de corazón que lo haya descubierto después.

¿Por qué se pierden si su camino está trazado desde el comienzo? ¿Depende este camino de la primera hormiga de la fila? ¿Qué las puede separar de la hilera tan claramente definida? ¿Puede encontrar el camino sola?

Esa hormiga representa a la “excepción que confirma la regla”. Al fruto prohibido del Paraíso. Al Lucifer del Cielo. Al "veranito de San Juan". Al punto negro del signo del Ying-Yang…

Nada es perfecto. Pero todo puede serlo.

Así como toda hormiga se puede perder del camino, toda hormiga puede volver a él.

martes, 2 de febrero de 2010

“La Manzana” y la Trinidad (ensayo 4)

Uno de los últimos ensayos del ramo fue este. Intenta relacionar el filme árabe "La manzana" con la Trinidad ¡Wow, que dificil!
Fue escrito en diciembre de 2008:


En la película-documental de Samira Makhmalbaf “La Manzana” se muestra con claridad lo importante que son las relaciones interpersonales en la vida de toda persona, lo importante que es que el concepto de alteridad se lleve a la práctica. El filme expone como una madre ciega hace que los otros (sus hijas y esposo) vivan la misma desgracia que ella y se hagan parte de su “yo” de manera negativa, proyectando su desgracia en ellos, especialmente en sus hijas Massoumeh y Zahra, quienes a causa de esto pierden la capacidad de identidad, desconocen el mundo fuera de su casa; desconocen a otros aparte de su madre Soghra y su padre. Este último, sin duda juega un rol fundamental, ya que él podría regalar esa identidad a sus hijas, como lo hace el Padre en la Trinidad.

Por lo tanto, he aquí dos problemas que conllevan a uno mayor. El primero: la falta de identidad de las niñas y, además, del padre debido al egoísmo de la madre; el segundo: a causa de no conocerse a sí mismas, las niñas no tienen la capacidad de conocer a los demás; y, por último, sin duda esto lleva a la falta de relaciones interpersonales en ellas y a una gran dificultad a la hora de comunicarse una vez que han salido de la casa.



Sin embargo, el final resulta alentador demostrando que el ser humano está hecho para la relacionalidad. Cuando las niñas se encuentran con otros niños, con un perro o con el mundo en general, tienen grandes dificultades para desenvolverse, pero luego de compartir con otros -especialmente con las dos niñas que las pasean por la ciudad- descubren el cariño, la amistad, la alegría. Después de ver la cruda imagen de la madre sujetando las manos de sus dos hijas fuertemente para que no las separaran al inicio del filme, me impresionó la imagen de Massoumeh regalando una manzana a una de sus nuevas amigas, a pesar de que esta se negara a jugar con ella y cómo esta le responde con un beso. Esa manzana fue la fuente de la relación que por fin pudo liberar a las niñas de su encierro. En paralelo, sin embargo, se desarrolla otra relación igual de relevante que la anterior: la del padre consigo mismo al conversar con la asistente social y, cortando los barrotes de su puerta, tomar conciencia del error que estaba cometiendo, no sólo con su familia, sino en primer lugar con su persona al vivir la vida de alguien más, en este caso, su esposa.

Es, entonces, solo en el final del filme cuando se entiende la razón de porqué las niñas riegan una planta diariamente desde la reja de su casa, y es signo de que a pesar de su falta de libertad y de conocimiento del mundo exterior, ellas, como toda persona humana, responden a su condición natural de ser dadoras y constructoras de vida, responden a ese don gratuito regalado por Dios. La consecuencia de quien no responde a la vida, de quien no ve al otro como un “tú”, sino como un “ello” –en términos de Buber- queda manifestada en la madre quien, finalmente se queda sola.

La Trinidad, por lo tanto, es un Dios que se relaciona, consigo mismo y con los otros (los hombres) y, al igual que a Massoumeh y Zahra, nos interpela a todas las personas a responder a nuestra naturaleza humana como lo hizo Jesús: saliendo al encuentro verdadero del otro, regando esa planta, regalando esa manzana.

martes, 3 de noviembre de 2009

¡Señor, haznos inquietos!

¡Qué importante es para mí esta oración! Estar inquietos, en constante actividad. Lo he dicho muchas veces y lo vuelvo a repetir: que pena llegar al final del día, mirar hacia atrás y darse cuenta que no hemos hecho nada, llegar a la cama sin algo de que descansar… que esto no se entienda como un querer sufrir o querer hacernos daño a nosotros mismos a través de ese cansancio. Es entender que ese cansancio debe ser signo de lo que realizamos durante el día.
Por otro lado este cansancio físico, esa inquietud en lo físico debe ir acompañada de una inquietud espiritual… no. Más bien, debe ser a raíz de una inquietud espiritual. Que lo que haga sea movido por la fuerza del Paráclito y sea precisamente, la voluntad de Dios.
No queremos caer en un activismo casi enfermizo. Queremos ser inquietos, para nunca dejar de buscarte y encontrarte, Padre, ver tu huella en cada cosa y en cada situación de nuestras vidas.
Que nuestra inquietud espiritual nos lleve a una constante vida de oración y contemplación… que nuestra inquietud espiritual, además nunca nos haga sentirnos conformes, no por un tema de soberbia o pesimismo, al contrario. Que nos podamos dar cuenta que siempre podemos dar más, siempre podemos hacer más, siempre podemos rezar más, siempre podemos estar más cerca de ti… por lo tanto, es inconformidad nos lleve a la profundidad como la inquietud nos lleva a la constancia en nuestra búsqueda incesante por encontrarte.
Cuando en el colegio un niño es inquieto se le tacha de desordenado o problemático, pero no me cabe duda que esos son los niños que en el futuro tampoco estarán quietos; que esos son los niños que frente a un problema no se detendrán a discutir o reflexionar lo triste que pueda ser la situación; esos son los niños que en futuro serán capaces de hacer una revolución; de hacer grandes cambios en el mundo, porque -he aquí lo importante de la inquietud espiritual- sin duda la raíz de la acción de todo revolucionario radica no en el bien y felicidad propios, sino en la felicidad del otro… ¡Ay del que se mantenga quieto! Porque será signo de que se conformó con su felicidad, porque será signo de que dejó de preocuparse por la felicidad del hermano, porque será signo de que dejó de preocuparse por la felicidad de esos Cristos sufrientes.

¡Haz que nuestro corazón nunca esté quieto! ¡Que no deje de latir! ¡Que no deje de amar!
¡Haz que nuestras manos nunca estén quietas! ¡Que no dejen de sostener! ¡Que no dejen de actuar!
¡Haz que nuestro espíritu nunca esté quieto! ¡Que no deje de buscarte! ¡Que no deje de encontrarte, Señor!
Hazme inquieto, Señor.
No me conformes, inquiétame.


(6 de Enero 2009. Catedral de Villarrica)