viernes, 1 de abril de 2011

EDUCACIÓN Y VIDA

He encontrado gran sabiduría en muchas personas este último tiempo.
Hoy -a raíz de un grupos de niños que se revolcaban frente a nuestra oficina- conversando con una "miss" del Colegio comentábamos sobre nuestra labor de profesores y surgió lo siguiente:

- Mi marido es médico- dijo ella- y yo cuando salí del colegio quería estudiar enfermería, pero no se dieron las cosas... gracias a Dios, no se dieron las cosas. Él llega en la noche cansado, porque corren todo el día, pero trabajan en una realidad muy cruda, sobre todo porque él trabaja en el sistema público. Pero siempre, ellos trabajan con enfermos, trabajan con gente que está mal, en el fondo trabajan con la muerte... y más encima no ven los frutos de su trabajo muchas veces, porque el enfermo se mejora y se va.
Nosotros en cambio, también corremos todo el día, pero trabajamos con la vida, con niños que están vivos, que corren, que saltan... y que uno ve cómo crecen. Nosotros tenemos la oportunidad de ver esos frutos, de ver su proceso de crecimiento.

- Tiene razón, miss.- no supe que más decir... en realidad ¿había algo más que decir?

Creo que educar es tantear, admirar, cultivar y encauzar la vida.
Esa oportunidad no tiene comparación, ni precio...

viernes, 25 de marzo de 2011

CALLA EL CIELO


Cada viernes hay misa para todos los estudiantes de Enseñanza Media (secundaria) en el Colegio donde trabajo.
Siempre es un poco tenso el ambiente: muchos chicos y chicas conversando, pocos en espíritu de oración, menos los que comulgan... son más los "schhhh" y "silencio, por favor" que los "amén" o los "y con tu espíritu".

Hoy, el Padre predicaba sobre la Anunciación con tanta pasión que todos estaban un poco más atentos. Mientras relataba la historia de la Virgen de Nazareth, hubo un minuto en que se produjo un silencio sepulcral.
"Ese mismo silencio se debe haber provocado en el Cielo, esperando la respuesta de María. Esperando saber si nos nacería el Salvador" dijo el sacerdote.


"Toda hermosura eres, María
Y no hay mancha alguna en ti"

viernes, 18 de marzo de 2011

PEQUEÑOS SALUDOS


Desde que comencé a hacer clases en el Colegio pensé que el blog se me llenaría de historias y que no tendría ni siquiera tiempo para escribir, pero no ha sido así...

Aunque lo pienso y me doy cuenta de que pasan y me pasan muchas cosas en los pasillos, en el patio y en el aula, pero no escribo nada sobre ellos, porque son cosas muy pequeñas. Sin embargo, cuando me paseo por la Básica y escucho y observo todo lo que los niños hacen, me lleno de alegrías y risas.

Hoy, pasé por el medio del patio y un grupo de niños de alrededor de ocho años jugaban un partido de fútbol enérgicamente. Al costado de la "cancha" un niño, a pesar de su profunda atención sobre el partido, no se involucraba mucho. Pasé junto a él y escuché que relataba cual comentarista deportivo, muy concentrado cada momento del duelo.



Los niños gozan de esos momentos como nadie sabe hacerlo.
En esas pequeñas cosas veo que Dios me saluda en el día a día, y a diferencia de hace un rato, creo que vale la pena publicarlo.


PD: ¡¡Gracias por las 5.000 visitas!!

martes, 15 de marzo de 2011

FUEGO DE HOGAR


Ya que mi amiga Mariana de San Juan, Argentina, me apura tanto por escribir algo, le regalo esto que escribí hace tiempo y que encontré en una agenda del año pasado entre borrones y emociones...
Con cariño para ti, Nanita.

"La mejor forma de mantener el calor en la casa no es cerrar todas las puertas y ventanas para que no entre el frío, sino avivar el fuego presente en los más profundo del Hogar".


jueves, 3 de marzo de 2011

EL EDUCANDO Y EL EDUCADOR


Mañana es mi primera clase de Religión en el Colegio... espero en el Señor que sepa conducir a esos niños al corazón de Dios.

Aquí unas líneas del más grande Educador que conozco y a quien rezo para que saga todo bien:

“La vinculación del educando al educador crea una unión anímica y con ello un cobijamiento profundo, este cobijamiento no depende de la cercanía o lejanía física, perdura aún después de la muerte del educador y acompaña al educando hasta avanzada edad. En él se hace efectiva, en forma muy honda, la ley de la comunicación de la vida. El educador regala al educando parte de su ser; su pensar, sentir y querer, su capacidad de juicio, todas las riquezas de su vida interior parece influir en grado mayor o menor sobre el educando.

Nace una armonía de corazones y de inclinaciones. El educando, en cierto sentido, asume el ritmo de vida del educador, más aún: la actitud anímica, la escala de valores, incluso la cosmovisión del educador llegan a ser propiedad del otro, no sólo en el orden de las ideas estriba su gran importancia… por esa razón, los educadores y educadoras que realmente son padres y madres espirituales, pueden preservar a sus hijos espirituales de un sinnúmero de crisis y luchas morales, como también de dificultades referentes a la fe”. PJK