lunes, 6 de octubre de 2014

Cuando...

¿Cuándo siento que Dios me acaricia? Cuando en una fría mañana, voy en la micro y un rayo de sol me cae en el rostro.
¿Cuándo siento que Dios me da aliento? Cuando estoy picando leña y huelo el rojizo interior de un leño seco.
¿Cuándo siento que Dios me abraza? Cuando tú me abrazas.

domingo, 27 de julio de 2014

TU MISA

Confieso que soy bien flojo para ir a misa. Hubo un tiempo en que iba 3 días a la semana y los domingos incluso iba dos veces al día... eran otros tiempos.

Hace algunos días llegué de Paraguay donde alojé en la casa de una familia espectacular. Sumamente católicos, schoenstattianos como yo, y con una libertad maravillosa.

El día domingo era el cumpleaños de Juanjo, el menor de los hermanos. Su hermano mayor quería ir a misa a las 19.30, pero Juanjo quería salir con sus amigos a las 19.00 hrs. y su hermano debía llevarlo en auto.

- Pero no puedo, Juanjo. A las siete y media tengo que estar en la misa.- dijo el hermano.
- Lo lamento, tu hermano está de cumpleaños hoy... debes llevarlo. Esa es tu misa hoy.- interrumpió sabiamente la madre.


Hoy domingo no fui a misa. Estuve a esa hora contigo.
Esa fue mi misa y Dios lo entiende. A Dios le gusta.



domingo, 8 de junio de 2014

MENTIRAS SOBRE DIOS

La segunda mentira sobre Dios que suelo escuchar muy seguido es:

2.- Dios nos pone pruebas.

Me perturba pensar en un Padre que se complace en desafiar constantemente a un hijo, en verlo sufrir, en manipularlo como marioneta haciéndole creer que las cosas son de otra manera.

No soy papá, pero creo que ningún padre quiere ver eso. ¿Por qué Dios mismo -que es el mejor ejemplo de paternidad- lo querría?

miércoles, 28 de mayo de 2014

MENTIRAS SOBRE DIOS

La gente suele decir que la religión surge para dar explicación a lo que no puede comprobarse de manera científica. ¡Falso!

Creo que hay que recordar que no existe cultura alguna que en el mundo que no tenga como elemento característico alguna forma de vida religiosa: la religión surgió mucho antes que el método científico, por lo tanto es difícil que haya podido surgir en contraposición a algo que aún no existía.

Lo que sí es real es que la gente suele inventarse "verdades sobre Dios" para poder explicar lo que ellos no son capaces de asumir.

Aquí va la primera de ellas:

1.- Dios nos ama a todos por igual.

¡Mentira! Una propiedad del amor de Dios es que su amor es, justamente, desproporcionado. Aunque yo lo ame poco, él me ama mucho.

De igual forma entre los que ama. Tiene sus predilectos, sus favoritos: los pobres, los enfermos, los extranjeros, los niños, los que están solos.... ¡los marginados! Aunque duela, Dios no nos ama por igual.

miércoles, 30 de abril de 2014

VALIENTES

Hace casi 3 meses te fuiste, Ricardo.
Hace menos de un mes emprendiste tu viaje, Yasna Rocío.
Anoche dejaste la ciudad, Fernanda.
Los tres algún día volverán a Chile. Los tres ya me hacen mucha falta.

Admiro tu radicalidad, Ricardo, al seguir fielmente tu vocación, al decidirte de por vida por el sacerdocio, sabiendo que apuestas por una vida nueva y desconocida. Por una aventura que hoy goza de poca fortuna y se rodea de hirientes prejuicios que no hacen más que confundir. Ante eso no dudas, ni desfalleces, por el contrario tu fe se fortalece y se anima.

Admiro tu heroísmo, Yasna Rocío, al querer jugártela por un continente que respira pobreza, pero late alegría. Tú, amiga, serás una señal de aquello en esa tierra, tú que eres la que dibuja la luna nueva en tu sonrisa. Dormir en hojas de banana, caminar cuesta arriba en la montaña, pasar hambre y cansancio no son las mayores hazañas al lado de la superación de los naturales miedos que te invadían/invaden.

Admiro tu capacidad de servicio, Fernanda. Dejaste una estupenda vida, a una familia hermosa, amigos que te queremos, un buen trabajo… Todo por una sola motivación nacida desde el corazón: servir a Schoenstatt y a María. Movida por la convicción de que esa Alianza de Amor te impulsa, empuja, y urge a servir.

Sé que cuando Dios guía, uno no debería sentir miedo, porque cuando un niño toma de la mano a su madre tiene la certeza de que ella no lo hará caer en un hoyo o tropezar con una piedra; pero es humano que ese sombrío sentimiento ataque y brote ante magnas andanzas que ustedes han iniciado.

Ustedes son valientes como quisiera serlo yo. Como quisiera que lo fuera este mundo que se asegura y no se arriesga. Admiro, por sobre todo amigos, vuestra valentía.

Sé que ustedes volverán. Sé que nos veremos de nuevo. Sé que nos vemos cuando cerramos los ojos y juntamos las manos… a veces con eso basta. Pero sé que volverán distintos... en efecto, espero que vuelvan distintos, que -ustedes que ya son buenos- vuelvan mejores, que regresen con las mochilas cargadas y las manos gastadas. Que las piernas estén cansadas, que los hombros pesen, que la espalda cargue… pero sobre todo, que los ojos brillen, que la boca cuente y que los brazos abracen.

Que Dios los siga bendiciendo. Que a través suyo bendiga a los que abracen.

Rezo por ustedes, valientes amigos.