lunes, 31 de mayo de 2010

LA TRINIDAD Y EL POBRE ESPÍRITU SANTO

Solo un comentario sobre la celebración de ayer: la Santísima Trinidad.
El padre dijo ayer en la prédica que cuando rezamos el credo hablamos mucho del padre, mucho del hijo, pero de la tercera persona de la Trinidad sólo decimos "creo en el Espíritu Santo".
Yo creo que decimos mucho más. De hecho en todo lo que decimos después, está presente el Espíritu:
"Creo en la Santa Iglesia, templo del Espíritu"
"Creo en la comunión de los santos, por la unidad del Espíritu"
"Creo en el perdón de los pecados, por la acción del Espíritu"
"Creo en la Resurrección de los muertos, por la fuerza del Espíritu"
"Creo en la Vida Eterna, en el Espíritu"

Amén.-

sábado, 29 de mayo de 2010

EL RIESGO DE SABER DEMASIADO Y CREER POCO

- ¿Y tú que sabes de Dios? -dijo soberbiamente.
- Me imagino que lo suficiente…-respondió titubeando.
- ¿No estás seguro?
- No, no estoy seguro… a decir verdad Dios solo me provoca dudas, no certezas.
- ¿Dudas? ¿Ni siquiera estás seguro de tu fe? Entonces no sabes nada ¡solo crees!
- Sí, es verdad. SOLO creo…

La fe es lo que es, porque nos mueve a actuar, y las preguntas -más que las respuestas- nos mantienen en movimiento, en búsqueda, inquietos.
Creo que por eso cuando uno muere descansa, porque ya deja de buscar la Verdad, y la encuentra cara a cara.

viernes, 28 de mayo de 2010

LA IGLESIA Y MARÍA

“La Iglesia fue congregada en el Cenáculo con María, que era la Madre de Jesús, y con sus hermanos. No se puede, por tanto, hablar de Iglesia si no está María presente, la Madre del Señor con sus hermanos”. JPII

miércoles, 26 de mayo de 2010

SALVAR EL FUEGO

Este texto me lo envió hace unos años un amigo... cada cierto tiempo lo leo para no olvidarme de salvar el Fuego.
Hoy me huele a Pentecostés.


“(…) Un periodista preguntaba un día a Cocteau [el escritor francés] –con esa tópica que se plantea en todas las encuestas- que salvaría él del Museo del Louvre si, en un incendio, pudiera rescatar una sola cosa. Y Cocteau respondió: El Fuego.
Tenía razón, porque el fuego es más hermoso que la Victoria de Samotracia, más bello que la Mona Lisa, más vivo sobre todo, que un Tiziano en un Velásquez. Todos los cuadros, todas las esculturas son arte congelado. El fuego seguirá ardiendo y quemando mañana, seguirán braceando sus llamas, estará vivo.

Por esa misma razón, si alguien me preguntase que página salvaría yo de cuantas he escrito, respondería que salvaría el coraje con que espero escribir la de mañana: porque ninguna de las obras que hicimos vale la milésima parte e la pasión que pusimos al hacerla. Esa pasión que es la que seguirá empujándonos a vivir. Mi mejor día será el de mañana. Y mañana descubriré que mañana puedo ser aún mejor.

A mí dadme un hombre lleno de esperanza y siempre lo preferiré a aquél que se duerme en sus laureles. Dadme un hombre con pasión y con fuego, no me déis otro que tiene una despensa llena de virtudes enlatadas.

Me gusta la gente-fuego, la que se muere con sus llamas braceando."

José Luis Martín Descalzo "Razones para el Amor" ed. Sígueme

sábado, 22 de mayo de 2010

MOVIDO POR EL ESPÍRITU

A veces me siento un poco obligado a escribir alguna entrada de acuerdo al tiempo litúrgico en que estamos… ¿será el tiempo litúrgico realmente o será la fuerza del Espíritu? Ambas cosas aplican para escribir ahora.

Mañana celebramos la fiesta del Espíritu Santo, la fiesta de la Misión, la fiesta de la Iglesia. En definitiva, mañana celebramos Pentecostés.

Mucho se puede decir de esta fecha: hablar de la Misión de la Iglesia y, sobre todo en estos tiempos, de cómo la Iglesia no ha sido fiel a esa tarea; se puede hablar de la labor de María en medio de los discípulos, quien los congrega en medio del temor y la angustia por la ausencia del Maestro; se puede mencionar el siempre atractivo paralelo Babel-Cenáculo y las lenguas que nos dividen o el idioma del amor que nos une…
Creo, sin embargo que para entender Pentecostés es necesario entender qué es el Espíritu Santo: El “pariente pobre” de la Santísima Trinidad; la parte femenina de Dios; el protagonista de Pentecostés, la fiesta de la Iglesia Cristiana.

El Espíritu Santo no es ni pariente ni pobre.
No es pariente, porque es parte de la Trinidad y es, por lo tanto, Dios mismo.
No es pobre, porque ha estado presente en los momentos más decisivos de la historia del Pueblo de Dios desde el principio de los tiempos. Bíblicamente el Espíritu –sin desmentir la preexistencia de Jesús– es protagonista del Pentateuco antes que el Hijo.

¿Podría ser la figura femenina si es María su esposa? Así como la Iglesia es Esposa de Cristo –y antes Israel de Dios– María y el Espíritu Santo han sido reconocidos por su relación esponsal por mucho tiempo por los católicos.

La fiesta de Pentecostés marca el hecho fundante de la Iglesia, pero –como otras tantas– la hemos heredado de la cultura judía, quienes coincidentemente 50 días después de la Pascua vivían la Fiesta de la Cosecha en que se ofrecían las primicias de los frutos de la tierra. Era un día de acción de gracias.

Está claro que
Sobre el Paráclito se puede decir mucho.
Sobre el Ruah se puede decir mucho más.
Sobre el Pneumos se puede decir mucho más de lo que se sabe.
Está claro que
La propia experiencia de Dios-Espíritu es determinante para conocerlo.
La propia experiencia de Dios-Espíritu es determinante para conocerlo y amarlo.

¿Quién –no “qué”– eres Espíritu Santo? Eres el alma de mi alma.
Que este Pentecostés sea como la fiesta judía: que ofrezcamos nuestros mejores frutos, nuestra mejor cosecha.
Que este Pentecostés sea como la fiesta cristiana: que anunciemos al Señor hasta en los más lejanos lugares, que no haya un lugar en la tierra donde faltes Tú.