Recuerdo de las clases de Trinidad que nos decían que ésta tiene dos procesiones, es decir, que dos personas de la Santísima Trinidad provienen de otra(s): El Hijo proviene del Padre; y el Espíritu Santo proviene del amor entre el Padre y el Hijo.
Si el Padre y el Hijo crean o provocan el Amor, y si hemos sido creados a imagen y semejanza de Dios, no es tan difícil entender que nosotros también creamos, es decir, somos co-creadores, vamos co-construyendo este mundo mediante la vocación que Dios nos regala a cada uno.
Por lo tanto nosotros también creamos o provocamos amor ¿verdad? No ese Amor (con mayúscula) que procede del Padre y del Hijo, sino el amor de padre, de hijo, de hermano, de pareja... Con un gesto pequeño, una mirada, una sonrisa, con alguna caricia sobre una herida o quemadura, o unas flores enviadas a la puerta de la mujer amada, vamos creando el amor en la otra persona, y vamos creando una relación de amor de menos a más. ¡Qué hermoso es ser parte de eso! ¡Qué mejor regalo que crear y cultivar el amor! Y no podía no ser hermoso si es un don divino realmente: somos capaces de crear el amor.
Me pregunto ahora ¿Dios es capaz de destruir el Amor? ¿Dios haría eso alguna vez? La pregunta de fondo de todo esto (y a la cual aún no encuentro respuesta y ansío descubrirla pronto) es ¿podemos nosotros destruir el amor? ¿Se acaba el amor? ¿adonde va?
Hoy todo apunta a que sí podemos destruir el amor, con un "no", con un "no puedo", con un "adiós"...
:(
ojalá me equivoque
domingo, 23 de septiembre de 2012
jueves, 20 de septiembre de 2012
Hace mucho tiempo que no escribo, y es que en realidad no he tenido el tiempo para plasmar en el blog las reflexiones que hago a diario sobre la fe, pero no se preocupen, que no he dejado de hacerlas. Aunque ¿de qué valen si no las comparto?
Otra razón por la que no he escrito mucho, es porque me he preocupado de leer a quienes más saben, como el que cito a continuación. Aquí les dejo el texto completo, que es bien breve:
"Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?». Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido quién era el más importante. Ciertamente, es vergonzoso ver al Crucificado acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?"
Otra razón por la que no he escrito mucho, es porque me he preocupado de leer a quienes más saben, como el que cito a continuación. Aquí les dejo el texto completo, que es bien breve:
"Al llegar a Cafarnaún, Jesús les pregunta: «¿De qué discutíais por el camino?». Los discípulos se callan. Están avergonzados. Marcos nos dice que, por el camino, habían discutido quién era el más importante. Ciertamente, es vergonzoso ver al Crucificado acompañado de cerca por un grupo de discípulos llenos de estúpidas ambiciones. ¿De qué discutimos hoy en la Iglesia mientras decimos seguir a Jesús?"
José Antonio Pagola
Etiquetas:
Frases que dicen algo,
iglesia,
No lo dije yo
lunes, 3 de septiembre de 2012
CUANDO MUERA
Cuando muera me gustaría que todos los que vayan a mi funeral lleven un globo que me ayude a llegar a lo alto del Cielo, como un signo de que los demás nos llevan a Dios.
Etiquetas:
about me
lunes, 27 de agosto de 2012
FE de erratas
Meses atrás les conté que me había titulado junto a un grupo de amigos, compañeros y hermanos. No les conté, eso sí, que en esa ceremonia hubo un momento en que cada uno debía decir un don que Dios le hubiese regalado. Yo, desbordante de la misma, dije "alegría", pero quiero corregir eso. Desde hace tiempo que vengo dándole vueltas a ese episodio y siempre llego a la misma respuesta (y lo dije aquí también): el don más sagrado y valioso que tenemos es la fe. A partir de esa inquietud en nuestro corazón surgen las certezas y dudas que impulsan nuestro caminar de la mano de Dios.
¿Cuál es el mayor don que Dios me ha dado? La fe. De ahí derivan la alegría y tantos otros.
¿Cuál es el mayor don que Dios me ha dado? La fe. De ahí derivan la alegría y tantos otros.
lunes, 6 de agosto de 2012
VERDADES
Como he
dicho antes, no me gusta caer en la “mala onda” y la desacreditación de otras
iglesias, pero hay momentos en que es necesaria la aclaración y manifestación.
Desde hace
mucho tiempo veo que por toda mi ciudad, Temuco (y también en otras comunas del
país), está lleno de estos afiches (en la imagen de más abajo) que sentencian
algo muy importante y con lo que estoy completamente de acuerdo, vale decir:
“Vuélvete a Cristo”.
¡Qué bien
que existan iniciativas de evangelización como esta! Pero la verdad es que me
desilusiona mucho leer lo que aparece a modo de subtítulo.
Dice que
para salvar tu alma, existen las siguientes tres verdades, en este orden:
1.- Reconoce
que has pecado
2.- Sin embargo,
Dios te ama
3.- Ahora
debes crecer y perseverar en las enseñanzas de Cristo
Tras estas
verdades subyace un concepto de persona bastante triste para algunos de
nuestros hermanos protestantes: “el hombre es malo, es pecador” o más fuerte
aún, como acostumbran a decirlo ellos, “usted es malo, usted ha pecado”. Desde
esa verdad pareciera que surgen todas las otras y, aunque estoy de acuerdo con
la tercera verdad y su lugar en la lista, me atribula pensar en el orden de la
primera y segunda.
Junto con
mis amigos Arturo y Ricardo comentábamos esto hace algunas semanas y llegábamos
a una conclusión muy clara y que subyace al concepto de persona que tenemos los
católicos: ¡La primera verdad es que Dios nos ama! Él nos creó por Amor y por
eso somos quienes somos. ¡Somos perfectos! ¡Fuimos creados a Su imagen y
semejanza y por lo tanto somos maravillosos y, sobre todo, somos buenos!
Más grave
aún, me es lógico pensar en la posibilidad de que la causa de la explosiva adhesión
a las iglesias protestantes en estos últimos años sea directamente proporcional
al aumento de la tasa de personas con baja autoestima y con depresión en
nuestro país.
¡La primera
verdad es el amor de Dios! ¡Él nos amó primero! (1Jn 4, 19)
Etiquetas:
Actualidad,
Basado en hechos reales,
Dios,
sentido de vida,
verdad
Suscribirse a:
Entradas (Atom)

