miércoles, 25 de enero de 2012

FUERA DEL PARAÍSO


Quería publicar esta entrada una vez que YO cerrara mi etapa universitaria, pero ese momento aún no ha llegado y se atrasará un poco. Quise abarcar mucho y, por todos lados, apreté poco. Sin embargo quiero dedicarla a mis compañeros que sí han terminado este proceso y hoy son profesionales: Yéssica, Vanessa, Muriel, Hna Ma Lissette, Pamela y Nathaly. ¡Felicidades!


Hace mucho tiempo estaba en misa con algunos amigos. Haciendo alusión al libro del génesis, el sacerdote dijo en la homilía: “Adán hizo que nos ganáramos el pan con el sudor de la frente”. Es decir, que por su desobediencia, el hombre se condenó a trabajar para siempre y de esa manera alimentar a su familia y a sí mismo. Esto, sin duda, conlleva cansancio y dolor en muchos casos.

Ante eso, uno de mis amigos dijo: “¡Qué es egoísta fue Adán, yo no alcancé a disfrutarlo!”. Pero en realidad él sí lo ha disfrutado y lo hace hasta hoy.

Creo que este relato no es más que una manera de explicar que desde que nacemos tenemos todo para vivir en el Paraíso, pero que llega un momento en que la vida nos fuerza a darnos cuenta de la responsabilidad que nos toca asumir, sobre todo, cuando nos insertamos en el mundo laboral. Cuando la niñez cesa y la adultez apura.

Cada hombre ha tenido su Paraíso y se acaba cuando comienza a trabajar. No quiero que se entienda el trabajo como algo negativo y fatal, porque es, de hecho, todo lo contrario: es hacernos cocreadores con Dios, es hacer vida la vocación, pero quiero destacar que la etapa previa a ello reúne todas las condiciones para ser perfecta y sin conflicto alguno. 

2 comentarios:

  1. Pues mucho ánimo. Todo llega y esa espera también puede ser muy fructífera. ¡Felicidades por la entrada! Un abrazo

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  2. Muchas gracias por dedicarnos esta entrada, porque un poco de tí terminó la Universidad ayer también aunque tu proceso sea otro.
    "Cuando la niñez cesa y la adultez apura" Es sin duda el momento en el que nos encontramos de nuevo así como en el 2007 cuando la adolescencia quedaba atrás y de a poco comenzabamos a sumergirnos en el mundo de "los grandes".
    Te quiero mucho amigo y me encantaría que hicieramos el esfuerzo (si, esfuerzo) de seguir acompañándonos en la vida.

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