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martes, 24 de diciembre de 2019

NUESTRA espera


Estoy atento a la venida del Salvador, con esperanza y alegría. Como seguramente estaba la Virgen esperando. Mi corazón de niño empatiza con ese Niño que va a nacer, me siento niño por esta fecha de nuevo y mi alma, que a veces se oculta de Jesús, por un momento al menos recuerda una Nochebuena de hace años atrás, una cena navideña especial, el olor a pino en la casa, el pesebre de yeso puesto bajo el árbol, las campanas de la “misa del gallo” sonando, el sabor de las galletas de la abuela o el pan de pascua que hacía la mamá. 


Porque si hay una cosa que es clara en esta espera, es que nunca he aguardamos el nacimiento de Jesús solos: lo hacemos en comunidad. No importa si estamos solos físicamente, pues en el corazón alguna persona viene a nuestra mente y eso es suficiente para entender el misterio que aguarda esta fiesta: Dios se nos regala. 


La Sagrada Familia es una comunidad, los pastores no estaban solos, los reyes magos viajaron juntos desde Oriente… ¡Ni siquiera los ángeles cantaron solos cuando nación Jesús! Lo hicieron en comunidad.



Escarbando en la memoria seguramente todos podemos elegir una Nochebuena y a alguien que estaba ahí acompañándome, sentado a mi lado en la cena, abriendo ansioso los regalos conmigo. Tal vez un hermano que se sentaba en la alfombra junto al pino rajando el papel del regalo tan esperado… tal vez alguno de mis padres que bendijo la mesa esa noche de ese año tan especial… o quizá fue un mendigo que encontré en la calle cuando iba raudo a mi casa para cenar y sin embargo él no tenía nada que comer… seguramente compartí una Navidad con mi abuelita que preparó una cena tan rica, que se dio el tiempo de doblar cada servilleta con natural delicadeza… tal vez mi hijo que esperaba un regalo que no pude comprarle… quizá un primo con quien pasé tantas navidades, pero hoy está lejos.



Si soy capaz de encontrar al menos una persona -y de seguro fue así- puedo agradecerle a Dios por ella, por el regalo que es su vida, y sobre todo, porque tuve el regalo de esperar juntos el nacimiento del Niño Dios en nuestro mundo. Y lo presencio en el amor de mis seres queridos.



Gracias Señor, porque nacerás… ¡porque NOS nacerás!





sábado, 6 de agosto de 2016

LA INVITACIÓN

Hace un tiempo esto me hubiese enojado. Pero hoy me alegra. Me alegra mucho.

Día miércoles. Misa de 6º a 8º básico.
Hago la fila para comulgar y delante mío va NA.
Él va atento a los demás, va mirando a la gente que está sentada en las bancas.
No pretende saludar, no pretende ser popular entre sus compañeros, no quiere figurar.
Solo quiere compartir lo que él ama, lo que a él le da alegría, lo que él sabe que es importante: comulgar.
Con un gesto pequeño que hace con su mano, invita a sus amigos a unirse a la fila. Le va mal con la mayoría... justamente porque él sabe a quien invitar: a los más desordenados, a los que están más lejos, a los que tienen miedo, a los que tienen dudas, a los pecadores, es decir, a los que requieren de Jesús, como Él mismo dijo (Lc 5, 31).
Más de alguno acepta su invitación, rompe con su timidez y se acerca al Señor.
Con eso basta. NA lo ha logrado. Cumple su objetivo... y, sin saberlo, logra una gran sonrisa en su Profesor.
Ahora espera el próximo miércoles para seguir invitando.
Ahora espero el próximo miércoles para hacer lo mismo.

lunes, 14 de mayo de 2012

A ESOS POCOS LOCOS

El recién pasado fue un fin de semana extraordinario: el día sábado fue mi ceremonia de titulación, oficialmente soy profesional. El día estuvo acompañado por muchas personas importantes de mi vida, pero quiero centrarme en un grupo muy especial.

Hace casi 5 años se hizo popular entre mis compañeros de universidad la frase de MB: “Yo no vine a la universidad a hacer amigos, vine a estudiar”. Fue y sigue siendo motivo de risa para todos, pero hoy también es el tapaboca más grande para los que alguna vez pensamos eso. Y es que es natural -o más bien sobrenatural- que todo grupo humano reunido en torno a la persona de Jesús se convierta en una comunidad.

Quiero agradecer a mis compañeros de camino en este fortalecimiento de mi vocación de educador. Espero haber sido también una compañía grata y fértil, haber contribuido al desarrollo y crecimiento de su fe.

¿A quién se le ocurre estudiar Pedagogía en Religión? Seguramente muchas veces nos preguntamos eso antes de entrar a la carrera, pero fue satisfactorio descubrir que no estábamos solos. Fue mejor aún ir re-descubriéndolo una y otra vez a medida que pasaban los años. Y aunque somos pocos los locos movidos por el amor al Señor, sabemos que la tarea es grande y las manos son pocas, pero sobre todo sabemos -y hemos aprendido- que esta tarea debe hacerse en conjunto y acompañados. No me cabe duda que así será.

Sin duda hemos aprendido mucho en este tiempo, pero también hemos aprendido que lo que somos nace del don de la fe que Dios nos ha regalado. ¿Qué podemos ofrecerle a Dios si todo lo que tenemos fue un regalo de Él? No nos queda más que darle nuestra vida completa, no como única alternativa, sino como libre decisión.

Es verdad, no hicimos amigos en la universidad, nos hicimos hermanos.
Felicidades a Muriel, Yessica, Vanessa, Pamela, Yoselin, Nathaly y Hna Ma Lissette.


martes, 27 de marzo de 2012

SÓLO EL AMOR (A la memoria de Daniel Zamudio)


La semana pasada vi con dolor la noticia de cómo dos guardias de seguridad maltrataban a un indigente en la sala de espera del Hospital de Temuco, lugar que sirve de refugio en las noches para estas personas sin techo.

También hace unos días me conmoví con la noticia de un grupo de muchachos que torturaban a "Cholito", un perro mestizo de color negro, de mirada triste y solitaria. Práctica acompañada de palabras de aprobación hacia la eutanasia, tanto animal como humana.


Hace algunos días, Daniel Zamudio, joven homosexual de 24 años, fue atacado por un grupo neonazi chileno (no me detendré en esta paradoja) dejándolo con muerte cerebral y con mínimas esperanzas de vida durante más de 4 días. Hoy falleció a las 19.45 hrs en la Posta Central de Santiago.

¿Qué pasa por la cabeza de estas personas? ¿Cómo puede haber tanta crueldad y odio en sus corazones? ¿Cómo habrá sido su infancia? ¿Cómo habrán sido sus padres? ¿Cómo habrán sido con ellos sus profesores? ¿Habrán recibido respeto y amor?

La muerte de Daniel Zamudio a manos de un grupo de jóvenes neonazi chilenos, es un reflejo de lo enferma que está nuestra sociedad. Necesitamos un cambio cultural, no sólo un par de leyes que castiguen a estas personas cuando han cometido un acto horroroso y repudiable como este.

No basta con el castigo ante el crimen. Es necesario el amor frente al hermano.

No es suficiente -en ningún caso- la tolerancia, pues podría vivirse sin la urgencia de mirarnos y fijarnos en el hermano (como invita en su mensaje de Cuaresma el Papa Benedicto XVI). Sólo nos exhorta a aceptarnos.

El respeto es necesario, pero no basta. porque no me impulsa a encontrarme con el otro, con ese que es diferente a mí, con ese que tiene una riqueza única y que espera recibir mis tesoros también. Solo nos invita a mirarnos.

Solo el amor es el camino. Solo el amor nos invita a abrazarnos; nos urge necesitarnos; nos llama a encontrarnos y compartirnos. Que la muerte de Daniel Zamudio nos convoque a amar y dejarnos amar. Compartir el tesoro que somos y valorar al hermano como el tesoro que es.



Dedicado a todas las personas que sufren a causa de la falta de tolerancia, respeto y amor. Especialmente a  mi amado FJA.

+ A la memoria de Daniel +

sábado, 3 de diciembre de 2011

CATÓLICOS UNIVERSALES


Siempre hemos sido criticados por nuestros hermanos protestantes, pues nos refutan porque repetimos una y otra vez las mismas oraciones de memoria sin darle un sentido de diálogo con el Señor. Hay que comenzar por hacer el mea culpa y reconocer que muchas veces -quizás la mayoría de las veces- rezamos sin cargar de sentido y sentimiento nuestras palabras, pero creo profundamente que hay más riqueza en estas prácticas tan criticadas.

Rezar lo mismo es, en primer lugar, saber que estamos todos de acuerdo. Creemos en lo mismo, poniendo distintos acentos seguramente según las distintas experiencias de vida y experiencias culturales, pero el “depósito de la fe” es el mismo. 

En segundo lugar es un signo de unidad que muchas iglesias protestantes debieran imitar. Somos UNA Iglesia Católica, y eso es maravilloso. Estamos unidos en oración, pues en cada uno de esos rezos que “repetimos como cotorras” recordamos a todos nuestros hermanos que están alrededor de la tierra e, incluso, en el Cielo, y han dicho las mismas palabras buscando una vinculación profunda con Dios y los demás.

La palabra “católica” viene del griego y significa “universal”.  ¿Qué mejor ejemplo que nuestra oración compartida con todos los católicos del universo? Somos tantos católicos en el mundo, y sin embargo TODOS estamos en el mismo tiempo litúrgico. ¡Qué hermoso es ver blogs de diferentes países (Nicaragua, España, Chile, Perú, Burundi, Italia, etc...) y ver que estamos todos en sintonía! Todos hablando sobre el adviento, o sobre algún santo que celebramos como Iglesia, o sobre alguna fiesta importante...

Me enorgullece decir que rezo, porque eso inmediatamente me reconoce como católico. No digo que “oro” porque dejo abierta la posibilidad a ser de cualquier otra Iglesia cristiana que, sin menospreciar, no tienen la unidad que tenemos nosotros.


Gracias por leer. REZO por ti.

sábado, 5 de noviembre de 2011

CAMINAR, PEREGRINAR, MARCHAR

Hace algunas semanas, cientos de jóvenes católicos peregrinaron al Santuario de Santa Teresita de los Andes. Es una caminata de 27 kilómetros que se hace año a año y siempre tiene gran convocatoria.

Yo nunca he podido vivir la experiencia de Los Andes, pero me encanta la idea de peregrinar por un ideal común. Es muy simbólico el hecho de “caminar juntos”, porque significa que avanzamos hacia un mismo horizonte y al ritmo del otro, esperándolo, o apurando el paso…

Estaba pensando que más de alguna persona no entenderá por qué realizamos esos actos, porque desde un punto de vista práctico, no tienen mucho sentido. Sin embargo creo que los jóvenes chilenos de hoy en día pueden acercarse sustantivamente a lo que hacemos los católicos en una peregrinación cuando realizan una marcha, por ejemplo, por una Educación gratuita y de calidad para todos. En definitiva, los códigos de los jóvenes son siempre los mismos, y los símbolos que usamos para expresar lo que sentimos, creemos o esperamos, son similares también.

Caminemos juntos hacia la paz, la justicia y la Verdad.



domingo, 2 de octubre de 2011

UN TERCIO

Poco menos de un tercio del total esperado por los países africanos afectados por la peor hambruna en sesenta años fue lo recaudado en la Conferencia de donantes organizada por la Unión Africana (UA).

¿Qué faltó para conseguir esos dos tercios faltantes?

¿No han muerto suficientes niños?
¿No han sufrido por suficientes años?
¿No son personas tan importantes para el mundo?

Preguntas sin dirección. Preguntas que cualquiera (incluyéndonos) puede responder "sí" o "no" y seguir su vida como si nada hubiese pasado.

Y es que siempre nos faltan "dos tercios" para que las ganas no queden en palabras y los actos en intenciones.

1 tercio es escribir sobre esta crisis.
2 tercios es mostrar un video de cómo ayudar.

1 tercio es decir "voy a ir a África a misionar".
2 tercios es hacerlo sin más.

1 tercio es lo que la República del Congo puso en venta del total de sus tierras.
1 tercio de la población africana está infectada con VIH.
1 tercio de los niños del África subsahariana no tienen ningún tipo de escolaridad.

1 tercio es lo que sabemos e imaginamos sobre esta crisis.

UN TERCIO es leer esta entrada.
DOS TERCIOS es donar aquí, aquí o aquí.

martes, 5 de abril de 2011

EL ÁRBOL Y EL GATO



And that is the whole story about the tree.
Or rather, about the tree and the cat.
Because if not for the cat, the treewould not have had a story to tell.

martes, 1 de marzo de 2011

TEJIDO A TIERRA (2nda parte)

Durante la Peregrinación de Confianza de Taizé, en Santiago, Cristóbal Fones dirigió un taller llamado “Enriquecer nuestra vida en el encuentro de culturas diferentes”. Debo reconocer que por un momento me pregunté “¿Qué sabrá este curita cantante de interculturalidad?”. Algunos amigos fueron y volvieron convencidos de que era el mejor taller de la parrilla.

Hoy, que he escuchado decenas de veces “Tejido a Tierra”, no me cabe duda del gran conocimiento de la cultura chilena que tiene el sacerdote jesuita. Siento que plasma tan bien nuestra idiosincrasia en cada verso y en el ritmo de las distintas canciones.

No es casualidad que haya una cueca, un canto en mapudungun, una oración de Gabriela Mistral, una canción a nuestro Santo chileno, un canto a la pobreza… ¡este chileno conoce nuestra tierra chilena!

Menos aún es coincidencia que entre esta ensalada chilena encontremos “From death into life” como recordándonos que somos hermanos con todos en el orbe, como recordándonos que en Cristo no hay fronteras, no hay confines, solo Dios, mi esperanza.

martes, 25 de enero de 2011

UNANIMITER


El domingo llegué -junto a 60 estudiantes del Colegio Greenhouse- de Misiones en Los Sauces, una comuna pequeña y muy hermosa cerca de Temuco.

Como cada año, teníamos un lema que guiaba nuestras Misiones y marcaba la línea temática de todos los días: Comunidad de Apóstoles, con María unanimiter.

Me detendré solo en la primera y última palabra del lema, porque ambas estuvieron vinculadas profundamente en esta experiencia, y lo están en nuestra Iglesia desde sus comienzos.

A diferencia de años anteriores, la Misión no se centró exclusivamente en el “puerta a puerta”, sino que también se le dio real importancia a otras formas de misionar: a través de la reparación de capillas, conversando con la gente en la plaza, haciendo deporte con los jóvenes del lugar… Con esto queríamos dar cabida a todos quienes quisieran misionar, porque ser testigo de Cristo no implica sólo una manera de anunciarlo, sino que justamente involucra que cada quien ponga sus propios tesoros para la Comunidad y desde ahí contribuya a esta. Involucra también que cada uno ponga sus pobrezas para ser complementadas por la Comunidad.

Cada uno con su originalidad aporta a la diversidad de la Comunidad.

Unanimiter significa “un mismo espíritu” o “una sola alma” y, a pesar de que cada cual es tan diferente y aporta con cosas tan distintas a la Comunidad, siempre se hace en el espíritu de Dios, unidos en una sola alma, en compañía de María como los Doce Apóstoles en el Cenáculo (Hech 1, 12-14).

Así fue en el comienzo de la Iglesia Cristiana, donde cada cual aportaba lo que al otro le faltaba. Y así es como estamos llamados a hacerlo también hoy en un mismo espíritu.

En Los Sauces quisimos hacerlo así: dando espacio para evangelizar con las palabras, con el trabajo, con el ejemplo o con la sola presencia en medio del mundo… y gracias a eso, ahora podemos decir MISIÓN CUMPLIDA.





lunes, 13 de diciembre de 2010

DIOS OMNISCIENTE EN UN UNIVERSO INFINITO

Hoy he vuelto del encuentro de Taizé llamado Peregrinación de Confianza por una Tierra de Hermanos...
Ha sido una experiencia maravillosa y de aquí en adelante seguramente muchas de estas líneas estarán dedicadas a ésta.

Comenzaré por mencionar algunas palabras del Hermano Alois (prior de los Hermanos de Taizé) mencionadas en la Vigilia por la Paz, la última noche del encuentro:

Hoy es difícil creer en un Dios omnisciente en un universo infinito, porque el hombre -cada vez más- conoce lo inmenso que es éste.
La fe, por lo tanto, se presenta hoy como un riesgo.


Coincido con el Hermano en que la fe es riesgosa.
Confío tanto en que Dios está en el corazón de cada uno y que, por eso, estamos siempre buscándolo aunque no sepamos Quién es Ese que nos habla desde dentro.



martes, 7 de septiembre de 2010

PERDÓNEME, SAN IRENEO, PERO...

En el ramo "Trinidad" hemos leído una frase de San Ireneo que a mis compañeros y a mi profesor les encantó. San Ireneo dice de la Trinidad que el Hijo y el Espírtu Santo son los dos brazos del Padre.

Como Iglesia hemos sido, por años, esclavos de esta perspectiva patriarcal de la Trinidad y, hoy, que nos acercamos cada vez más a una concepción de Dios Trino como comunidad perfecta, hoy que nos acercamos a entender la perijóresis a pasos agidantados con el aporte de teologías latinoamericanas y mundiales de carácter liberacionales, este tipo de afirmaciones no hacen más que impulsarnos a un retroceso gravísimo.

Dios es comunión y lentamente lo hemos ido comprendiendo... perdóneme, San Ireneo pero creo que la Trinidad no es una Persona con dos brazos, sino Tres con un sólo corazón.


lunes, 19 de abril de 2010

LA COMUNIÓN (De la caja roja 4)

Esto fue escrito el 3 de diciembre de 2006. Hay muchas cosas que ya no comparto. Hay cosas que han cambiado, cuyas percepción es diferente hoy, pero como dije un par de entradas atrás, quise mantenerme fiel a estos textos, dejarlos tal como los encontré…

Cada vez que voy a misa me fijo en cómo comulga la mayoría de la gente.
Para empezar, le dicen a su amigo que está al lado suyo “¿Vamos a comulgar?” y el otro le dice “Bueno” el 90% de las veces.
Luego, mientras hacen la fila, se preocupan de saludar a la mayor cantidad de gente posible. Conversan con el que está atrás o adelante, y miran todo el lugar para ver si hay algún conocido. Y, por último, una vez que ya han comulgado, mastican rápidamente la hostia y la tragan para seguir conversando, en algunos casos rezan un poquito.
Si uno comulga o no, es decisión propia. Invitar a alguien o esperar ser invitado demuestra que ¿no nos atrevemos a recibir a Cristo por nuestra cuenta?
Es difícil de entender.
Mientras hacemos la fila para comulgar deberíamos ir concentrados en lo que vamos a hacer: ¡Recibir a CRISTO! Rezarle para que se quede en nuestro corazón. Prepararse, concentrarse, etc.
Una vez que ya hemos recibido a Jesús tendríamos que aprovechar al máximo ese momento. Rezar, rezar, rezar para que Jesús no se vaya de nuestro corazón, de nuestra boca, de nuestro pensamiento.

Jesús
Con la certeza de que ahora estás en mi corazón y consciente de que nunca vas a estar más cerca de él
Quiero contarte que…
Agradecerte por…
Pedirte por…
Y pedirte que te mantengas en mí
Que cada comunión que tengamos
Me acerque más a Ti
Para poder llegar a ser reflejo tuyo.
No te vayas de mi corazón
No te vayas de mi pensamiento
No te vayas de mi boca
No te vayas de mis manos
Y así darte gloria en cada acto de mi vida.
Amén.

Hoy valoro mucho el hecho de que alguien te invite a comulgar, aunque a veces hay que saber a quien decírselo, debe existir la confianza para que esa persona se sienta con la libertad de decirte “No, gracias” sabiendo que no le está diciendo “No, gracias” a Cristo.
Con respecto a la pregunta “¿No nos atrevemos a recibir a Cristo por nuestra cuenta?” hoy sin duda respondería que no me atrevo, que no se puede, que no se es digno, que se necesita de el otro para que te ayude a recibirlo. Eso, precisamente, es la “Koinonía”; eso es la Eucaristía.

martes, 16 de marzo de 2010

COMÚN UNIÓN

Hace dos domingos que no voy a misa.

El domingo antepasado me disponía a ir a misa. Me duché y al salir del baño vi la mesa puesta para tomar once junto a mi familia. Ante ese panorama decidí quedarme y compartir con mi familia.

Y anteayer fui al campo de un buen amigo todo el día, junto a varios más a un asado, a jugar futbol y compartir un rato con ellos. Conversamos, nos reímos caminamos y respiramos aire limpio.

¿Qué tan malo es cambiar dos misas dominicales por la familia y los amigos?

Este tipo de cosas me hacen pensar en qué tanto valoro la eucaristía...
pero si hubiese ido a misa esos días me preguntaría ahora qué tanto valoro la amistad y la familia.
Si la eucaristía es precisamente encontrarse con Cristo y compartir con el otro ¿está mal lo que hice? ¿está bien lo que hice?

Mientras en los amigos y mi familia encuentre a Cristo está bien...
Mientras en la Eucaristía tenga presente a mis amigos y mi familia está bien...

viernes, 18 de diciembre de 2009

En Busca del Pobre

Hace tres días falleció el Padre Ronaldo Muñoz sscc, el "teólogo de los pobres". Dedicó su vida a acercar a la Iglesia hacia los que más sufren y a crear conciencia de la riqueza cristiana en Latinomérica.
Ronaldo, estas palabras -que escribí hace meses- te las dedico y te agradezco lo que aprendí de ti, lo que seguiré aprendiendo y descubriendo cada vez que tome uno de tus libros escritos desde el Pueblo.
Descansa Padre.



En busca del Pobre


Que el hombre busque a Dios constantemente a lo largo de su vida no es ningún misterio ni nada nuevo. Desde hace mucho tiempo muchos filósofos y sabios han dedicado sus vidas para argumentar y sostener esta tesis.

Que el cristiano quiera encontrar a Cristo en otras personas tampoco lo es, especialmente nos gusta ver a Cristo en el “pobre”, en el “otro”, en ese que se nos presenta como muy miserable. Constantemente salimos en busca del pobre para encontrar a Jesús, para ver en su rostro sufriente y sentir que lo acompaño en ese sufrimiento.

Muchas veces visitamos a los mendigos, vamos a misionar comunidades de escasos recursos, construimos mediaguas y damos limosna en la calle… en mi experiencia en dichas situaciones he descubierto algo maravilloso: ellos nos son pobres. Estamos tan condicionados y acostumbrados a medir todo en base a lo meramente terrenal que no somos capaces de ver la riqueza en esas personas a las que “vamos a ayudar”.

¿Podría ser pobre una señora que, a pesar de no tener piso de madera en su casa, tiene una fe y una vida de oración más profunda que la de un misionero? ¿Podría necesitar algo más esa mujer? ¿Es pobre una abuelita que trabaja de guardia en una galería durante las noches por más de 30 años y, aún así, agradece a Dios todos los regalos de este día en medio del frío y de la oscuridad? No he conocido a nadie con más fe que ella, con más amor al Padre y capaz de demostrarlo a cada persona que saludara.

¿Cuántas de esas personas que antes hemos llamado “pobres” irradian una inmensa alegría? ¿A cuantas de ellas podría considerar plenamente felices? Me atrevería a decir que todas si no supiera que muchas de ellas están lejos de sus familias y eso entristece su corazón, pues ellos son capaces de valorar lo que realmente importa… pero sí, ellos son felices.

Más profundamente, hay cosas sustanciales que nos diferencian de ellos:

Ellos…

1.- Han dejado de darle valor a las cosas materiales. Cuando algo material que no tienen aparece como regalo lo agradecen, lo disfrutan y le sacan el máximo de provecho, pero no lo consideran indispensable… sin embargo han logrado valorar lo que realmente importa: la familia, los amigos, los momentos felices, Dios, una sonrisa…

2.- Ellos creen sin ver; no necesitan “meter la mano en la llaga” (Jn 20, 27); no ponen pruebas ni menos exigencias a Dios… a pesar de su condición de miseria -material- creen profunda e incondicionalmente en Dios, tienen esperanza (y sin duda eso los mantiene felices, despiertos) y tienen fe. “Dichosos los que creen sin haber visto” (Jn 20, 29) porque ¿Qué merito tiene creer en Dios si lo tengo todo? En dicha situación ¿Cómo podría no creer en Él?

3.- Ellos dan todo lo que tienen… las pruebas de amistad y cariño entre ellos son únicas. Comparten todo lo que tienen dándonos una lección de lo que realmente significa la palabra “Comunión”, ello se sientan de corazón en la misma mesa… no dan lo que les sobra, sino lo que les falta.

4.-Ellos prescinden de nosotros. No hay duda de que nos ven como un gran y gratuito regalo, pero no somos sus “héroes” ni sus “salvadores”. En cambio ¿podríamos nosotros prescindir de ellos? ¿Dónde encontraríamos a ese Cristo sufriente sino en sus rostros, sino en sus manos?

Por otro lado, Nosotros…

1.- Creemos en nosotros mismos… los pobres creen incondicionalmente en el padre Dios, a pesar de que Él “no les ha dado nada”, mas nosotros creemos en nosotros mismos cuando Dios nos “ha dado todo”. Cuando fallamos solemos preguntarnos “¿Por qué Dios me ha hecho esto?”, pero cuando ganamos algo nos adjudicamos ese triunfo a nosotros mismos y no damos ningún crédito al Señor o a la Divina Providencia.

2.- Nosotros necesitamos de ellos.
Como ya dijimos antes ¿Dónde encontraríamos a Cristo sino en ellos? Es más, necesitamos sentirnos bien con nosotros mismos y por eso salimos a su encuentro; solo así podemos sentir que estamos haciendo algo bueno. No hay duda de que con el tiempo ese sentimiento cambia, así como el hecho de encontrar a Cristo en otras personas, incluso en uno mismo.

3.- Nosotros valoramos y necesitamos de las cosas materiales. Sin ellas nos es imposible vivir. Lamentamos la pérdida de un teléfono celular como si no supiéramos que se puede reemplazar. Nos cuesta despojarnos de nuestras pertenencias, llegamos a sentir cariño y hasta obsesión por ellas. No nos damos cuenta que lo material nos impide llegar a lo espiritual, ni que lo espiritual nos ayuda a prescindir de lo material.

4.- Nos hundimos en problemas superficiales, fijamos nuestra mirada en banalidades. Perdemos la esperanza porque se cierra una puerta y no vemos las cientos que quedan por abrir…
Esto es signo de nuestra falta de fe ¿Será posible que sintamos que la fe es necesaria solo si no tenemos nada? ¿Solo estando en el fondo del abismo?

5.- Nosotros, por último, no podemos prescindir de nosotros mismo. Siempre estoy yo en primer lugar cuando Jesús nos pide precisamente lo opuesto: “Niéguese a sí mismo” (Lc 9,23).

Por lo tanto, me atrevo a decir que nosotros somos los pobres, porque nosotros no somos felices a causa de nuestro egoísmo y nuestra falta de fe, es decir, de nuestra falta de Dios… Entonces no estamos en un error cuando queremos ir si, cuando queremos ir en busca de Dios, acudamos a nuestros hermanos “pobres”, mas si estamos en un error catastrófico si pretendemos llevar a Cristo a esas personas, cuando en lo profundo de nuestro corazón sabemos que vamos a buscarlo.

Álvaro Almendra Soto
23 Marzo 2009

jueves, 29 de octubre de 2009

David, el más pequeño (1Sam 16, 11)

Como cada Domingo, David va a Misa a Ayinrehue.

David es un hombre de alrededor de 35 años que vive en la calle. Tiene claros problemas motrices, le cuesta comunicarse y su salud mental no es óptima.

David participa atento de la Misa, pero más que estar pendiente de lo que dice o hace el sacerdote, está muy pendiente de todos quienes están a su alrededor. Se para junto a la puerta y la abre y cierra a cada persona que entra, sin importar que esta llegue atrasada, sea indiferente con él o lo mire con desprecio. David está siempre atento a lo que la gente necesita y no espera nada a cambio.

No obstante, David, pone su mirada en el altar y en la liturgia por un momento, el momento más importante: la Consagración. Desde ese minuto nada parece importarle más, se arrodilla al igual que todos, guarda silencio y agacha la mirada como sabiendo el respeto y solemnidad que la situación amerita. Ignoro si alguna vez comulga como todos... probablemente no se siente digno por estar mal vestido y sucio a diferencia del resto que lucen sus mejores tenidas en La Más importante de las fiestas. Mas, mi buen David ¿No sabes que lo verdaderamente importante es la pureza del corazón? Esa es la única tarjeta de invitación que sólo Dios puede hacerte llegar.

David vuelve a estar atento al resto tras la Comunión. Se acerca el momento de cumplir una de sus importantes tareas. Cuando el Santísimo es llevado de vuelta al tabernáculo, David abre la puerta del salón y luego apura el paso para abrir la puerta del Santuario. El Santísimo es guardado en el tabernáculo y David regresa a la Misa, al lugar de siempre: de pie junto a la puerta al fondo de la sala, solo.

David, tú eres el más pequeño entre tus hermanos, pero el más grande ante los ojos de Dios, porque tú pones la mirada en lo más importante: el prójimo y el altar. Tú eres más digno de Cristo que muchos de los que les abres la puerta cada Domingo.

David, tú pronuncias palabra sólo para preguntar lo que relamente importa, y, aunque sabes la respuesta no te cansas de oírla para nunca olvidarla: "¿Cuándo hay misa?".

Gracias David.