lunes, 10 de junio de 2013

CARTA DE UN ATEO A SU HIJO

Estoy aprendiendo muy bien el arte del "copy-paste" tan mal visto por muchos (incluyéndome), considerándolo como un acto de plagio... yo en realidad hoy lo veo como un acto de humildad gigante -siempre y cuando se cite la fuente- pues significa reconocer que otro dijo algo que yo no podría decir de mejor forma.

Aquí algo que leí, disfruté, copié y pegué desde este sitio. Es una carta de un padre ateo a su hijo.
[...] Ya que hablo de educación: ¿para ser un joven bien educado es preciso conocer y practicar las leyes de la Iglesia? Sólo te diré lo siguiente: nada hay que reprochar a los que las practican fielmente, y con mucha frecuencia hay que llorar por los que no las toman en cuenta. No fijándome sino en la cortesía, en el simple "savoir vivre", hay que convenir en la necesidad de conocer las convicciones y los sentimientos de las personas religiosas. Si no estamos obligados a imitarlas, debemos, por lo menos, comprenderlas, para poder guardarles el respeto, las consideraciones y la tolerancia que les son debidas. Nadie será jamás delicado, fino, ni siquiera presentable sin nociones religiosas [...].
Jean Jaurés

jueves, 30 de mayo de 2013

MI GRAN LOGRO

Ayer en clases con un 2do medio, una alumna -a la cual quiero mucho- dijo libremente y sin prejuicio, que si ella quedara embarazada a esta edad (15 años) abortaría.

La opinión, si bien difería de las otras del curso, fue escuchada y respetada.

La clase continuó como estaba planificada: con un video de un recién nacido siendo lavado por la enfermera. El niño dormía mientras el agua le caía en la cabeza, se chupaba los dedos, sonreía... es un video sumamente sencillo y, por lo mismo, hermoso, que demuestra lo humano que ya es un niño a minutos de haber nacido.

Luego de ese video. La misma alumna luego de ver ese video dijo que no abortaría jamás. Que había cambiado de opinión... siento como que hubiese salvado una vida.

Los invito a contemplar el milagro de la vida =)


sábado, 6 de abril de 2013

MI/NUESTRA FE

Siempre que voy a Misiones con algún grupo de jóvenes el padre Enrique les recuerda lo importante de su propia experiencia de fe, de su relación personal con Jesús; les recuerda que ellos saben muchas cosas sobre la Biblia, sobre la vida de Jesús, sobre teología, sobre la Iglesia, etc... Y es cierto: ellos han escuchado mucho sobre todas estas cosas en misa, en retiros, en clases... cuando un tercero les dice que saben todo eso, toman conciencia de ello y lo aplican en su vida.

Con dolor veo cómo esta retroalimentación escasea en muchos de mis amigos. La mayoría de la gente que conozco la he conocido en la Iglesia y -creo que- han tenido una experiencia de fe tan buena como la mía: con el Dios de la Vida presente en cada momento; con hermanos de fe que acompañan sin dudar; con sacerdotes sabios, cercanos y amigos... Yo valoro profundamente esas vivencias que he experimentado, las atesoro en mi corazón e intento que otros también las conozcan, a pesar de que muchos me han dicho que la Iglesia es mala, que Dios no existe, que oculta la verdad, etc, etc, etc, etc, etc.....

Entiendo que quien nunca ha conocido la Iglesia en primera persona se deje llevar por estos juicios de los medios o de individuos concretos. Pero ¿por qué, entonces, algunos de mis amigos "anti-iglesia" no recuerdan la dulce experiencia que ellos vivieron en carne propia y se basan en lo que otros -que nunca han estado de este lado de la vereda- dicen? ¿Acaso su propia experiencia tiene menos peso? ¿Acaso no vale lo vivido más que lo dicho o escrito por otros ignorantes de esa realidad puntual?




miércoles, 27 de febrero de 2013

EMÉRITO Y DE BLANCO

No estoy para nada en contra del papa, al contrario, creo que es uno de los teólogos más importantes de este tiempo, y suelo defenderlo cuando mis amigos lo desprestigian. Mi crítica va a la gran cantidad de medios que centran su importancia en cómo se le llamará a Joseph Ratzinger ahora, o en qué ropa usará, dónde vivirá ¡¿Qué importa?!

Una vez más nos olvidamos de lo verdaderamente importante, aunque el mismo aludido lo haya dicho una y otra vez en este tiempo: confianza en Dios, conciencia de su Amor, servicio a los demás.




lunes, 18 de febrero de 2013

GENTE QUE ES TIERRA


Hace unos días llegué de un hermoso viaje en el grandioso Brasil. Pude recorrer algunas playas y ciudades del sur del país, y debo reconocer que he vuelto más maravillado que la primera vez que fui.
Cuando me preguntan cómo lo pasé, o qué fue lo que más me gustó, no puedo evitar responder que las playas son hermosas, que la comida es exquisita, que la música es buenísima, las ciudades, la cultura, etc... pero -sin duda- lo que más me llevo del viaje es la calidez de su gente. 

Y es que la fama de fiesta, de alegría, de carnaval que tiene el país se hace efectiva y se hace vida por la gente que en él habita. Cada persona del lugar te esperaba con una sonrisa, te saludaba con afecto, te ayudaba en lo que necesitaras; cada persona del lugar vibraba con la más sencilla melodía, saltaba con el más remoto timbal, y la más mínima samba.

Hablamos de Brasil como si fuera una persona: "Brasil es alegre", o "es un país entretenido"... Pero ¿es acaso incorrecto referirse con características humanas a un lugar si la misma Biblia dice que somos tierra y que volveremos a la tierra (Gn 3,19), que Dios nos ha hecho del barro (Gn 2,7)? No solo las cristianas, sino que -aún más- las religiones ancestrales han dado un carácter a la tierra hoy (mal) llamado "animista", realzando su dignidad de Ser Vivo y/o de Madre, de hermana o, incluso, de divinidad.

Y es que la persona y la tierra nacieron para con-buen-vivir y esa es una realidad que se hace más clara en la medida en que la Tierra sufre por quienes no saben(mos) respetarla y amarla. Es así de triste.


Me re-enamoré de Brasil. 
De su tierra y/o de su gente, porque todos somos todos tierra; porque la tierra somos todos.



Con gran cariño para Ana, Karini, Nina y Paulo, y toda la gente anónima que nos sonrió sin razón durante el viaje ¡Muito obrigado!