Una de las
cosas que más me gustó de ser voluntario Papal y de recorrer -con cierta
libertad- los cuadrantes en los que estaban los peregrinos, fue que pude
encontrarme con mucha gente. Amigos que son católicos y que no dudé que
encontraría ahí. Me alegró saber, a través de las redes sociales, de mucha gente que estaba ahí, en algún lugar entre la multitud. Pero sobre todo me alegró ver a esos que alguna vez veía en
misa los jueves y/o los domingos; esos con lo que compartí en Misiones hace
muchos años atrás o esos que vi la semana pasada misionando; gente de Temuco,
pero también de Santiago, de Villarrica, de San José de la Mariquina, de Aysén,
de Loncoche… También me alegré de conocer mucha gente nueva que espero reencontrar pronto.
Me
impresiona la cantidad de gente que ha pasado por mi vida gracias a Jesús y a
la Iglesia. El Papa Francisco fue capaz de congregarnos de nuevo en torno a la
mesa de la eucaristía y tengo fe en que seguiremos encontrándonos.
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